Pueblo Taíno – Cosmología / Religión

Distribución del Pueblo Taíno antes de la llegada del invasor español

Distribución del Pueblo Taíno antes de la llegada del invasor español

La cosmología taína es explicada por Sebastián Robiou Lamarche en Encuentro con la Mitología Taína con círculos concéntricos.

cosmos

En el centro está Yaya, el comienzo, “espíritu, esencia, causa primera de la vida”, rodeado primero por tres ciclos míticos -Yayael-Deminán Caracaracol-Guahayona-, y luego por otros tres en los que se representa la doble oposición de la mitología.

El segundo círculo -primero mítico- el Ciclo de Yayael manifiesta la rebelión del hijo de Yaya que produjo la creación del mar y los peces.

El siguiente es el ciclo de Deminán Caracaracol, líder de los cuatro gemelos míticos, que robaron a Bayamanaco iracundo dios del fuego, el fuego, el secreto del casabe (pan de yuca) y el rito de la cohoba. Su posterior apareamiento con Caguama -la tortuga hembra- dio origen a los seres humanos.

El último círculo mítico, es el Ciclo de Guahayona, la rebeldía de Guahayona, asociada a Venus vespertino, coincide con las correrías ruidosas de Deminán y la rebeldía original de Yayael, las que se oponen al silencio del mundo -Conel-, el sacrificio de los héroes para obtener el patrimonio cultural y al propio Albeborael Guahayona, quien renace como Venus matutino e integrando los opuestos culmina la mitología taína.

Rodeando los círculos míticos, el primero de los tres círculos siguientes, distingue entre arriba-abajo versus abajo-afuera; el balance versus el desbalance; la rebeldía de los héroes, con su sacrificio o muerte versus la rebeldía de la naturaleza.

El posterior contiene los aspectos astronómicos y meteorológicos, oponiendo los solsticios y equinoccios, las épocas de sequía y lluvia, que integran el ciclo agrícola taíno.

El círculo externo, que todo lo contiene, está dividido en dos grandes áreas, una corresponde a Yocahú-Bagua-Maorocoti, “Señor de la Yuca”, lo masculino que encierra los segmentos de los círculos donde predominan los elementos relacionados con el sol y la sequía. La otra pertenece a Atabey , “Madre de las Aguas”, lo femenino que rodea elementos vinculados a la luna y el agua. La unión de estos opuestos cielo-tierra da lugar a la creación del Universo.

En este esquema, cada elemento tiene su opuesto especificado sobre el mismo eje. Así, Itiba Cahubaba, la Madre Tierra, símbolo de lo interior, equivalente a la cueva mítica origen de los taínos, simétricamente se opone la calabaza conteniendo los huesos de Yayael, también un útero mítico, de la cual sale el mar, donde se sumerge Anacacuya para dar paso a la Estrella Polar y la navegación en canoa, lo cual permite la comunicación de lo interior-exterior, lo cercano-lejano.

Al conjunto mítico Pléyades-rana-agua-crudo, se opone Orión-tortuga-fuego-cocido. Por su parte, al cacique, símbolo solar, del día, de lo seco, se opone el behique, símbolo lunar, de la noche, de lo húmedo.

El laberinto representado es un proceso iniciático interno, que debe ser interpretado para llegar al centro, donde se logra una compresión íntegra del Universo taíno.

El Universo

La tierra era un disco circular, que ondulaba con las montañas y las islas. Estaba salpicada por cuevas y pozos, que eran entradas al inframundo acuoso. Por encima estaba la bóveda de los cielos, lleno de estrellas, la Vía Láctea, La Luna y el Sol, todos actuando ordenadamente. Sin embargo de ellos también surgían los presagios de fenómenos celestiales como los huracanes.

El centro del disco terrestre del mundo triple era un árbol mítico, axial que une la tierra, el mundo subterráneo y el cielo. Este árbol axial era la ceiba; se la puede imaginar en cualquier lugar, cada asentamiento es el centro del universo, y ahí la ceiba con sus raíces que crecen desde las profundidades del mar y sus ramas que llegan a los cielos vincula los elementos del Universo.

El behique -en trance- puede comunicarse con los espíritus tanto del cielo como el inframundo, trayendo respuestas para la gente de la esfera terrestre.

La religión taína incorpora todos los aspectos de la vida. El punto central eran los cemíes, figuras modeladas en piedra, madera, concha o algodón que les proporcionaba una representación física al culto de los espíritus.

Los cemíes eran un vínculo entre el mundo psíquico de los seres humanos y la naturaleza. Explicaban el caos de la vida a través de rituales de fertilidad, curación, adivinación y culto a los antepasados. Sirvieron como medio sagrado que permitía el fluir del poder de las divinidades en dos direcciones: desde el mundo espiritual hacia el hombre, y desde éste hacia el cosmos. Eran usados por todos los miembros de la comunidad, los de mayor poder pertenecían al cacique o al behique (chamán), correspondiendo a éste autorizar y supervisar su construcción.

La comunicación con ellos se lograba a través del Rito de la Cohoba, ceremonia que tenia claramente fines religiosos. En la siguiente tabla, se consignan los cemíes más importantes con sus funciones mitológicas, indicando los opuestos (Tomado de “Cave of the Jagua: The Mythological World of the Tainos”. Antonio M. Stevens Arroyo)

Sexo y Generación Deidades fecundas

Orden inverso.

Principales diosas
femeninas
 Atabey  Principio de los demás dioses, es la “Madre de las Aguas”, controlando los ríos y lagos de la tierra. Protectora de la maternidad y la lactancia. Guabancex Diosa de los vientos, espíritu caótico e indomable, cuando se sentía ofendida enviaba los huracanes para manifestar su furia sobre los desobedientes.
Dioses menores creados por las principales diosas femeninas. Marohu “Sin nubes”, trae el tiempo despejado.BoinayelPortador de las lluvias Guataubá Era el pregonero que, con nubes, truenos y relámpagos, anunciaba a deidades y mortales la inminencia de la tempestad.Coatrisquie Tenía a su cargo las aguas incontenibles que todo lo destruyen. Provocaba la furia de las corrientes que inundaban valles y sembradíos, trayendo muertes y enfermedades.
Principales dioses
masculinos
Yocahú (Yocahú-Bagua-Maorocoti)Espíritu de la yuca, divinidad suprema, señor del mundo, el cielo y la tierra. Símbolo de la humanidad, y la nación taína, dictó las normas para el desarrollo de la vida. Maquetaurie Guayaba Señor de los muertos. Simbolizado por el murciélago, lo incomprensible. Su función era mantener el equilibrio entre las fuerzas antagónicas del día (orden, mundo de los vivos) y la noche (desorden, mundo de los muertos).
Dioses menores creados por los principales dioses masculinos. Baibrama Deidad del cultivo de la yuca, guardián de la fertilidad y severo juez de la calidad del casabe (pan de yuca).Faraguvaol  (también llamado Baraguabel o Araguabaol)Guardián de las plantas, animales y peces; regenerador de la naturaleza. Opiyelguobirán Guardián de los muertos. Tiene la obligación de mantener a los seres vivos y no vivos en el mundo que les corresponde, controla lo que entra y lo que sale de un domino al otro.Corocote Espíritu picaresco, guardián del romance y el placer sexual. Representa la virilidad sexual y el amor carnal.

El ritual de la cohoba era la ceremonia taína más importante. Los caciques, miembros masculinos de su clase -nitaínos- y behiques -chamanes- participaban en ella para consultar a los cemíes acerca de eventos importantes para la comunidad.

Consistía en la inhalación, precedida de un vómito purificador, de sustancias alucinógenas, que provocaban un estado de éxtasis que permitía la comunicación con las deidades o cemíes.
La describió Bartolomé de las Casas en Apologética Historia Sumaria (1559):
“El primero que la comenzaba era el señor, y en tanto que el la hacía todos callaban; tomaba su cohoba (que es sorber por las narices aquellos polvos, como está dicho), y tomábase asentados en unos banquetes bajos, pero muy bien labrados, que llamaban duhos…, estaba un rato la cabeza a un lado vuelta y los brazos encima de las rodillas, y después alzaba la cara hacia el cielo hablando sus ciertas palabras, que debían ser su oración a Dios verdadero o al que tenían por Dios; respondían todos entonces cuasi como cuando nosotros respondemos amen, y esto hacían con grande apellido de voces y sonidos, captándole la benevolencia y rogándole que dijese lo que había visto. El les daba cuenta de su visión, diciendo que el Cemí le había hablado y certificado de buenos tiempos o adversos, o que habían de haber hijos, o que se les habían de morir, o que habían de tener alguna contención o guerra con sus vecinos.”

cohobaLa sustancia ceremonial alucinógena se obtenía pulverizando las semillas del cohoba (Anadenanthera peregrinay), junto a conchas de caracoles quemados.
De las Casas cuenta: “… tenían hechos ciertos polvos de ciertas yerbas muy secas y bien molidas, de color de canela o de alheña molida; en fin, eran de color leonada.”

vomitoPrevio a la ceremonia, que generalmente se realizaba en la casa del cacique, debían purificarse mediante el vómito inducido con una espátula. El instrumento estaba realizado en madera o costillas de manatí, decorados con figuras.
Los participantes adornaban y pintaban su cuerpo.

 

cemiSobre la cabeza del cemí -que servía como bandeja- se colocaba “… un plato redondo, no llano, sino un poco algo combado o hondo, hecho de madera, tan hermoso, liso y lindo que no fuera muy más hermoso de oro o de plata; era casi negro y lucio como de azabache” (Bartolomé de las Casas) con los polvos alucinógenos.

 

tamborAl entrar al recinto, eran recibidos por el cacique, quien tocaba el mayohabao -tambor de madera o bambú-. Se sentaban alrededor del cemí en cuclillas, con las manos sobre las rodillas.

 

inhaladorLos polvos eran inhalados con unos canutos en forma de Y, que Bartolomé de las Casas compara con una flauta hueca:
“… de los dos tercios de la cual en adelante se abría por dos cañutos huecos, de la misma manera que abrimos los dos dedos del medio, sacando el pulgar, cuando extendemos la mano. Aquellos dos cañutos, puestos en ambas a dos ventanas de las narices, y el principio de la flauta, digamos, en los polvos que estaban en el plato, sorbían con el huelgo hacia adentro y sorbiendo rescebían por las narices la cantidad de los polvos que tomar determinaban; los cuales rescebidos, salían luego de seso o cuasi como si bebieran vino fuerte, de donde quedaban borrachos o cuasi borrachos …”

inhalar

Después de entrar en éxtasis, el cacique, sentado en su duho, o banco ceremonial, podía entonces realizar sus consultas al cemí.
Los duhos que eran unos banquetes bajos y muy bien labrados, considerados una de las expresiones más bellas del arte taíno, confeccionados en caoba o guayacán y casi siempre labrados con representaciones zoomorfas.duho

Fuente y más datos sobre el pueblo Taíno: http://pueblosoriginarios.com/centro/antillas/taino/cosmologia.html

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