Carlos Cañas – El Salvador

Carlos Cañas, pintor salvadoreño, fue uno de los mayores exponentes en la historia de la pintura de El Salvador, precursor del arte abstracto en su país.



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Carlos Cañas

Nació en San Salvador, República de El Salvador, el 3 de septiembre de 1924.

Fue uno de los mayores exponentes en la historia de la pintura de El Salvador. Precursor del arte abstracto en su país, aunque su prolífica obra se expresó en diferentes corrientes artísticas a través de los años. El año 2012 fue reconocido con el Premio Nacional de Cultura.

Estudió en la Escuela Nacional de Artes Gráficas de El Salvador y en 1944 egresa como Prosefor de Dibujo, Pintura e Historia del Arte. En 1950 viajó a Madrid becado por el Instituto de Cultura Hispanoamericana, gracias a las gestiones de Raúl Contreras. En ese país se formó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Regresó a El Salvador y fue catedrático en la Universidad de El Salvador, donde se desempeñó como profesor de la Escuela de Arquitectura. En 1974 fungió como jefe del departamento de artes de promoción cultural en la misma institución.

También ejerció el cargo de director del Centro Nacional de Artes (CENAR) entre los años 1996 y 2001.

Nace en el seno de una familia humilde con disposición artística, los tíos paternos eran pintores de carteles publicitarios. Desde niño Carlos Cañas mostró una ensibilidad especial hacia la naturaleza y el arte. Fue Mauricio Aguilar quien ejerció una influencia decisiva en su juventud, ya que le instruyó en la plástica europea de ese tiempo. Para 1945, Cañas lideraba el grupo de jóvenes artistas denominado «Los independientes», de raíces «proletarias» querian que tanto el arte como la pintura fueran tomadas en cuenta en todos sus aspectos culturales, sociales y económicos. Oponiéndose a «Los académicos», alumnos en su mayoría de Valero Lecha que tenían «una forma anacrónica de practicar la pintura». Sin embargo, fue durante su estancia en España, adonde aprendió a darle valor «a las personas, el valor a lo humano», según el mismo refería. También fue allí adonde conoció a su esposa Carmen Gutiérrez, oriunda de Isla, Cantabria.

Durante su carrera pictórica, Cañas retomó una variedad de estilos e influencias, las cuales fueron retratadas en obras con matices precolombinos, y principalmente en el arte abstracto de los años 1960 tras su retorno de España; que para el antropólogo Ramón Rivas: «Era en el tiempo en que salir con ese tipo de arte en un país como el nuestro era lo mismo que un disparate». Por su parte, Roberto Galicia opina que Cañas causó «una verdadera revolución en el campo de las artes salvadoreñas» con esa propuesta.

Su obra contiene además la temática política, y una etapa colorida entre las que destaca el mural del plafón de la Gran Sala del Teatro Nacional. José Roberto Cea opina al respecto:

«Cañas reúne en sus cuadros la mayoría de las expresiones plásticas de los otros pintores salvadoreños. Así como él viene de otras experiencias pictóricas ajenas, de él vienen muchos pintores. Ha sido el recipiendario-provocador, influenciador-influenciado.»

Su lienzo más conocido es Sumpul (1984) (1), un homenaje a las víctimas de la masacre del río Sumpul de 1980, la cual «tiene tonos fríos, oscuros, grises, lo que pone al espectador en una atmósfera de sueño o pesadilla», según el experto Rodolfo Molina. Se dice que dicha pintura llegó a ser descolgada por un «indignado» diplomático salvadoreño en la Exposición Universal de Sevilla del año 1992.

Ya en la longevidad, el artista se encontraba en búsqueda de la «gran síntesis», un mezcla de arte primario, americano, con cierta cercanía con el arte europeo; en suma, la etapa final de todo hombre, artista, poeta, en la que buscaba simplificar los sistemas con los que había empezado a trabajar.

Otras manifestaciones del arte de Cañas se encuentran en acuarelas, grabados, ilustraciones en libros de cuentos, poemas, y libros sobre historia del arte. Una de sus creaciones literarias fue Cañas por Carlos Cañas del año 1976. También durante los años 1950´s y 1960´s realizó decoraciones, y diseñó el vestuario para el Teatro Universitario y compañías teatrales de El Salvador.

Áspero en ocasiones, amante de la soledad, apasionado de su oficio, firme en sus convicciones, y muy crítico del escaso entorno cultural en el que se desarrolló, Carlos Cañas es considerado un pilar de la plástica salvadoreña.

Falleció en San Salvador, el 14 de abril de 2013.


(1) El 14 de mayo de 1980, a las orillas del río Sumpul, en Chalatenango (frontera con Honduras) soldados del Destacamento Militar #1 de la Fuerza Armada de El Salvador, apoyados por dos helicópteros de la Fuerza Aérea, agentes de la Guardia Nacional y paramilitares de la Organización Nacional Democrática (ORDEN) masacraron a alrededor de 600 campesinos, entre niños, mujeres y ancianos. Al otro lado del río, soldados de las Fuerzas Armadas hondureñas dispararon al aire para impedir que las víctimas encontraran refugio en su país. Los que no se salvaron fueron tragados por el río o murieron desangrados en la orilla, entre las piedras y los matorrales, a consecuencia de los disparos o los machetazos. La historia oficial de El Salvador y Honduras niegan que esta masacre haya ocurrido, pero los sobrevivientes ahora cuentan su historia: la historia de las víctimas de la masacre del río Sumpul, la primera gran masacre contra civiles cometida por el Estado salvadoreño a inicios de la guerra.

* Gracias a Carlos Rodríguez Mata por las muy buenas fotografías de las obras en la Sala Salarrué

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