Cultura Haush (Tierra del Fuego) Parte 2

Espíritus Haush

Halaháches

Llamado Halaháches por las mujeres y Kótaix por los hombres, es en cierto sentido el contrario de Xalpen. Es un espíritu masculino del cielo. Le arrebata la supremacía a Xalpen. Cuando aparece en el Hain, ella retorna de inmediato a las profundidades de la tierra.

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Espíritu que las mujeres llaman Halaháches y los hombres Kótaix

A veces, en medio de los arrebatos de cólera de Xalpen, los hombres empiezan a llamarlo, secundados por las mujeres que cantan su nombre para darle la bienvenida porque saben que al presentarse hará desaparecer a Xalpen. A su vez preparan una cantidad de bolas de nieve para arrojárselas pues tiene un carácter cambiante y puede dar muerte a los varones.

Halaháches es grotesco e inspira temor, pero si está de buen ánimo es cómico. Cuando sale del Hain con un gran salto, el público ve un ser de cuernos largos y más bien gruesos, que se vuelve con rapidez, belicosidad y mirada torva. Los cuernos según la mitologia, resultan del antepasado mítico que desempeñaba este papel y se transformó en un pez con cuernos.

Se sujeta el mentón con la mano izquierda y el codo levantado, mientras aferrando un palo largo con la otra va describiendo semicírculos en movimientos arrasadores. Avanza con amplios saltos laterales separando las piernas, con el torso inclinado hacia adelante y las rodillas un poco flexionadas.

El cuerpo es blanco y lleva rayas rojas, con su máscara ajustada a la cabeza y cuello. No se suelta nunca el mentón y jamás varía su postura más bien gacha ni su mirada fija. Sacude de continuo la cabeza de un lado a otro y, en sus saltos laterales se mueve siempre impulsándose con el brazo derecho. Es ágil para esquivar las bolas de nieve que le arrojan las mujeres.

A diferencia de Xalpen, Halaháches aniquila a los hombres a plena vista del público sobre el escenario. Los va matando de a dos por vez, dándoles golpes mortales con un garrote. Saca del Hain, arrastrándolas por pares a sus futuras víctimas y les da muerte en medio de una arremetida de proyectiles de nieve y gritos femeninos. Finalizada la tarea, los arrastra de vuelta a la choza ceremonial, donde el pequeño Olum obrará prestamente sus milagros.

Hóshtan

Es un espíritu femenino que nunca se muestra. Cuando surge en el Hain y los hombres anuncian su llegada con cantos especiales, las mujeres se arriman al límite del campamento y allí aguardan su danza preferida. Hóshtan ordena se realice esta danza que Anne Chapman denomina “juego de la venganza de las mujeres”.

Un pequeño grupo de hombres sale del Hain dando saltitos al modo de los pingüinos, con el rostro y el cuello pintados de negro y el resto del cuerpo desnudo y sin pintar. Llevan el pelo en tres o cuatro crenchas atadas con juncos finos. Vuelven saltando a la choza ceremonial y traen otros tres o cuatro compañeros, así hasta que todos los participantes queden en el escenario. Allí, en cuclillas, imitando a los pingüinos vuelven a cantar. Entonces las mujeres, en especial las más jóvenes los embisten.

Cada una se dirige a un varón determinado, generalmente un pariente que admita la chanza, y riendo tironea con ambas manos de las crenchas hasta tumbarlo. El forcejea con ella resistiéndose, y por último cae gritando como si lo mataran. La vencedora se yergue y recorre el campo con la vista, en busca de otra víctima. El juego continúa hasta que todos los hombres sean “matados”.

Keternen

También mencionado como K’terrnen. Hijo de Xalpen, fruto de sus relaciones con los klóketen, puede ser hombre o mujer. Su nacimiento sigue al episodio de la restauración de la vida por parte de Olum.

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El “bebé” Keternen, sostenido por el chamán Tenenesk, para ser presentado a las mujeres

Es el espíritu más luminoso y enternecedor del Hain. Unión entre la tradición y las nuevas generaciones; su aparición marca la culminación de la gran ceremonia del Hain y el comienzo de un nuevo ciclo vital.

Se lo representa con el cuerpo cubierto de plumón, en hileras paralelas que van desde el extremo del bonete a la punta de los pies. Las plumas diminutas, estan pegadas a la pintura roja del cuerpo, lo que por contraste produce un efecto de resplandor que lo hace aparecer aún más sobrenatural.

Se presentará en el escenario entre cinco y siete veces; su preparación ha exigido mucho tiempo y se trata de aprovechar todo lo posible el arduo trabajo; además su contemplación provoca deleite entre las mujeres. Ellas anticipan su presencia con cantos de bienvenida para que lo saquen del Hain y así poder ser admirado.

Como recién nacido debe ser sostenido, ya que apenas puede caminar. Esa tarea la debe llevar a cabo el chamán o el consejero del Hain, o ambos que para el evento llevan una vincha de plumas y una capa vuelta hacia adentro.

Keternen da pequeños pasitos, mientras los demás dan golpes al suelo con el talón derecho. Avanza de costado, hasta el límite del escenario, de cara al público; tiene la mirada fija hacia adelante, con los brazos firmes contra el cuerpo.

Las mujeres cantan su admiración y alegría durante toda la escena, pudiendo acercarse más que en otras a la choza ceremonial.

Al volver a entrar al Hain, los hombres saludan al recién nacido con un suave batir de palmas.

Luego de la su última presentación, Keternen regresa a la choza y desde entonces permanece invisible para siempre. Las mujeres creen que este espíritu infantil continúa su vida junto a Xalpen en el inframundo.

Koshménk 

El marido de la lujuriosa Kulan es Koshménk, personificado por cuatro espíritus, cada uno pintado de manera diferente para simbolizar los cuatro puntos cardinales.

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Koshménk, el marido de la lujuriosa Kulan

A menudo dos de ellos aparecen disputándose los favores de Kulan. El “marido”, hace el papel de un cornudo y provoca las risas entre las mujeres que lo saludan cantando.

Permanece de pie a poca distancia de la choza ceremonial, erguido e inmóvil, por lapsos de dos hasta cuatro horas. No hace movimiento alguno, y solamente cada diez minutos da señales de vida, saltando de dos a cuatro veces en el mismo sitio. Cuando Koshménk echa de menos a su mujer, corre de un lado a otro y la busca en la choza ceremonial o junto a ella. Luego llegará al campamento y mediante gestos característicos, expresa la suposición de que su mujer ha sido raptada por los selknam.

Si al regresar a la choza ceremonial, ve allá a su esposa, se conforma con esto. Pero si no la encuentra, y en la rueda de los hombres observa un vacío, monta en cólera. Su excitación se descarga inmediatamente contra los hombres presentes. En el paroxismo de la ira arroja a un hombre fuera de la choza, y lo hace con tal violencia, que éste sigue rodando un buen trecho. A otro lo carga y lo lleva bajo un árbol cercano. Allí lo arroja al aire con tanta fuerza, que el hombre queda sentado en las ramas.

A un tercero lo cuelga de un poste de la entrada. Algunos hombres salen corriendo y se esconden rápidamente en el campamento.

Los últimos que quedan dejan escuchar fuertes gritos de terror. Este tormento de los hombres dura muchas horas, y a veces se prolonga durante toda la noche.

Cuando Kulan regresa junto a su marido, su frenesí se detiene; se muestra calmo y consolado, y regresa junto a su mujer hacia las alturas como si nada hubiera ocurrido.

Sus intérpretes deben ser muy ágiles, capaces de dar grandes saltos en el aire mientras se golpean las nalgas con los pies a la vez que sujetan la máscara con ambas manos. En líneas generales, la aparición de los Koshménk proporciona a los ocupantes del campamento mucha diversión.

Kulan 

Kulan es la “mujer fatal” del Hain. Personaje interesante en una sociedad patriarcal que trataba de controlar a las mujeres, ella hacía el amor con cualquiera, pese a ello no han llegado registros fotográficos de Martín Gusinde.

Oculta en los bosques, acecha a aquellos que resultan de su agrado y los seduce. Con frecuencia lleva al cielo a sus amantes por varios días, obligándolos a mantener con ella relaciones sexuales en forma ininterrumpida. Para mantener el vigor de estos hombres, los alimenta con huevos de pingüino emperador, aves que siempre la acompañan.

Se presenta a menudo en Hain, siempre de noche, sólo en algunas ocasiones los hombres anuncian su descenso de los cielos cantando.

En el escenario lleva puesta una máscara cónica, pintada comúnmente de rojo, con una franja blanca que va desde la punta de la cabeza hasta los genitales que tiene cubiertos por un taparrabo. Sus delicados pechos (bolsitas de cuero rellenas) apenas se insinúan.

Por ser joven y delgada es personificada por un klóketen.

Una vez que los hombres no sirven a sus propósitos, los devuelve a su campamento, los hombres regresan tambaleantes, salpicados de bosta de pingüino. Jamás se acuerdan de lo que les pasó estando en el cielo, razón por la cual sus esposas no les hacen preguntas, se han limitado a entonar un canto para instarla a que regrese y deje en libertad a los hombres.

El marido de la lujuriosa Kulan es Koshménk “el cornudo”.

 Kulpush 

Kulpush (o Kulpus) es un espíritu femenino de la tierra. Vive bajo ella, siempre a solas; se presenta en el Hain para tener relaciones sexuales con los hombres.

Tiene cuatro manifestaciones, una por cada cielo, aunque nunca se presenta en persona ante la gente, y por lo tanto, nadie conoce su aspecto. Pero cuando exige la realización de los espectáculos que le agradan, creen las mujeres (las que no le tienen simpatía) que aparece en la choza ceremonial.

Cuando Kulpush emerge de la tierra, es anunciada por cantos por los hombres; ella exigirá una pesada serie de actividades.

En una de ellas los klóketen van saliendo desnudos de la choza ceremonial en fila, con el cuerpo pintado de fondo rojo y franjas granates o negras y la cara pintada de negro. Arrancan con el pie izquierdo, avanzan marchando con saltos rítmicos, cantando e inclinados como si llevasen una pesada carga. Las jóvenes, por su parte, forman otra fila. Con las manos en la cadera de la muchacha de adelante, se acercan, riéndose, a la fila masculina. Cuando las dos hileras se tocan, la danza se vuelve juego y cada fila puja intentando irrumpir en la otra. Todos apuntan a un “oponente” del sexo opuesto, para derribarlo.

Gusinde comenta que los participantes disfrutan enormemente de este burlón juego de amor. En ocasiones, este juego se celebra por la noche en el centro del escenario, alrededor de una gran fogata.

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Hashe, hombre emisario del espíritu Xalpen

Xalpen envía a su hermana Tanu para que observe; finalizadas las actividades, Kulpush vuelve a su hogar en el inframundo.

Matan 

Matan es el gran bailarín del Hain. Cuando desciende del cielo es aclamado con entusiasmo por el público y más aún cuando ejecuta sus asombrosos saltos verticales.

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Matan el gran bailarin del Hain

Se lo presenta con cuatro dibujos pintados de distinta manera, representando cada uno de los “cielos” (puntos cardinales).

Un chamán precede a Matan para anunciar su llegada a las mujeres, que acuden presurosas al borde del escenario aclamando su nombre.

Matan entra con un gran salto. Las mujeres le solicitan se acerque más a ellas, él cautiva a todos los presentes.

Según Martín Gusinde, Matan pareciera ser independiente de la tiranía de Xalpen.

Algunos autores consideran que se trata de un espíritu femenino.

Olum 

Olum es un espíritu que reside bajo la tierra, llega a la choza ceremonial pero nunca es visto por mujeres o niños. Es de estatura baja, solo alcanza a la mitad de la de un selknam adulto, pese a ello posee una fuerza y agilidad extraordinaria. Como luchador no hay otro igual, su mayor placer es medirse con todos.

Como chamán es tan poderoso que restaura la vida a las víctimas de Xalpen y Halaháches. Su arte es tal que las heridas no dejan cicatrices, incluso recoge la sangre derramada y la devuelve a cada uno.

Buen amigo de todos, es el salvador de los hombres, siempre bien intencionado, su disposición para ayudar nunca se acaba.

Luego de las “matanzas” que ocurren en el Hain, los hombres quedan inmóviles en la choza, o si fueron dejados en el bosque, regresan a hurtadillas; entonces Olum realiza su “trabajo” y el glorioso acontecimiento es indicado con el sonido de un rápido y suave palmoteo acompañado por chasquidos vocalizados contra el fondo del golpeteo rítmico que los hombres realizan sobre la tierra con los puños.

Con el nacimiento de Keternen, Olum pierde totalmente la serenidad a causa de su exagerada alegría, mientras el “bebé” es presentado, comienza con sus bufonadas empujando violentamente a los hombres fuera de la choza una y otra vez. Se escucha decir a las mujeres: “¡Que fuerte es Olum!. Debe ser un chamán muy poderoso.” En realidad los hombres tomaron impulso desde la pared interior, de tal modo que al entrar en el campo visual de las mujeres causan la impresión deseada. Este juego dura un poco más que la escena de Keternen. Mientras tanto las mujeres cantan de manera casi solemne manteniendo el mismo tono.

Olum es apreciado y su presencia tiene un efecto liberatorio para todos.

Shoort 

Shoort es el espíritu más dinámico del Hain, y el más temido por las mujeres. Su esposa es Xalpen, con quien vive bajo la tierra.

Es el único espíritu que actúa todos los días (si el clima lo permite); y también es el único espíritu ataviado que se interna en el campamento entre las mujeres y los niños.

Aparece con diferentes atributos, a veces de a dos. Hay siete “Shoort principales”, por cada uno de los siete postes de la choza ceremonial y por ende cada uno de los siete “cielos” de filiación territorial y de linaje de cada selknam y haush.

Existen ocho denominaciones que se atribuyen a los Shoort, de acuerdo al momento del día en que se presenta. Así, si lo hace en las primeras horas de la tarde, su atuendo representará el lapso de tiempo que recorre el sol en el cielo en ese trance.

A cada uno de los Shoort le corresponde un nombre individual y un dibujo con pintura distintiva. En todos los casos estará adornado con círculos dibujados con tiza. La pintura de la máscara es complemento de la pintura del cuerpo. Antiguamente la máscara pudo haber sido cónica, como en la mayor parte de los otros espíritus; pero en 1923 se parecía a un gorro puntiagudo que le ceñía la cabeza y el cuello.

El espíritu del Shoort era de piedra, quien lo representara no debía dar señales de que respirara. Se presenta siempre con los puños cerrados, el dorso de la mano vuelto hacia afuera. Al salir del Hain y al volver a entrar, se detiene, mira al público y hace el mismo ademán: alza los brazos con los puños hacia arriba como si flexionara los bíceps. Sus movimientos son rígidos y tajantes como para amedrentar al público.

Antes de que Shoort salga del Hain para realizar su visita diaria al campamento, los hombres lo anuncian con cantos. Las mujeres entonces a excepción de las madres de los klóketen -las únicas que el espíritu trata con consideración-, se quedan en sus chozas y se ocultan cubriéndose con pieles de guanaco.

Cuando Shoort llega, siempre viene acompañado de un chamán que no se separa de su lado, quizás para conferirle mayor autoridad. Si hay nieve en el suelo, el chamán irá cubriendo discretamente las pisadas del “espíritu” a medida que avanza, pues no puede dejar huellas de pies humanos.

No todos los Shoort entran directamente al campamento: al que lo hace se le exige un gran adiestramiento y aptitud. Como se desplaza entre las mujeres y los niños, no puede permitirse ni el menor descuido, puesto que cualquier ademán que revelara su condición de hombre traicionaría “el secreto”.

Estas visitas traen momentos de gran tensión para las mujeres, viene a amenazarlas y castigarlas si no han mantenido un comportamiento de esposa sumisa, trabajadora y hacendosa.

Si por cualquier razón, un hombre no está satisfecho con la conducta de su mujer, se lo confía a Shoort en la choza del Hain. En la próxima visita al campamento, el espíritu la buscará, tal vez sólo procure amedrentarla sacudiendo la choza o arrojándole una canasta, mientas ella se acurruca bajo una capa de guanaco. Puede ser que la pinche con un palito, o que la golpee con mayor saña y, en el peor de los casos, llegue a derribarle la choza. Acomoda el castigo a lo que le hayan contado el marido u otros hombres, así como a su propio parecer o estado de ánimo.

Cuando Shoort abandona el campamento, las mujeres –las madres de los klóketen adelante– se precipitan hacia el límite del prado.

Cantan, para despedirlo. Antes de entrar de nuevo al Hain, Shoort flexiona los bíceps y luego desaparece por un costado con un gran salto hacia adelante lanzando los pies para atrás como si se zambullera en la tierra.

Los Hayílan (o Haylían): Servidores de los Shoort 

Se los considera directamente como servidores, ayudantes o “peones” de los Shoort. Viven también bajo tierra.

Hay varios, y suelen aparecer de a dos. Ellos también están completamente ataviados con máscaras y pinturas; son payasos escandalosamente eróticos.

Deberían vigilar a los klóketen que salen de caza, pero casi nunca lo hacen. En una de sus actuaciones para distraer a las mujeres, fingen que los iniciados se les han escapado. Entonces merodean en las proximidades del campamento, a la vista de las mujeres.

Allí continúan la comedia; expresan su fastidio por haber dejado escapar a los muchachos, tropezando y cayendo agotados, o apoyándose pesadamente sobre un bastón con ambas manos. Hacen la pantomima de un juego sexual entre ellos dos, y entre ellos y las mujeres. En respuesta, las mujeres les gritan, indignadas, entre risas y burlas.

Tanu 

Tanu era la hermana de Xalpen. Representaba su autoridad, actuando como mensajera y testigo de lo que ocurría en el Hain.

Exhibía una figura extraordinaria. Llevaba pinturas que simbolizaban uno de los cuatro cielos. Muy alta, su cuerpo era ancho casi rectangular, la parte superior tenía forma cónica. La estructura sujeta por los hombros, se confeccionaba con arcos amarrados cubiertos con piel de guanaco y rellenos con juncos, hierbas y hojas. Solo asomaban las pantorrillas y los pies del “actor”.

En los tiempos míticos, la mujer que la representaba se transformó en una pequeña ballena, motivo por el cual se la asociaba con ella.

Cuando surge desde el inframundo en el interior del Hain, los hombres silban. Caminaba de espaldas, dando pasos laterales con mucha lentitud, luchando con la pesada carga de su atavío, siempre acompañada de un anciano que la guía e impide que tropiece.

Era testigo de la procesión Kewánix, la danza Kulpush y otra que se realizaba alrededor de una gran fogata encendida en el centro del escenario.

Según Gusinde podría ser masculino. Lucas Bridges quien antes de 1910 participó de varias ceremonias del Hain señala que Tanu era roja a diferencia de Xalpen que se representaba de color blanco.

Ulen 

Espíritu masculino del sector norte de la Isla de Tierra del Fuego. Rápido y ágil como el viento, visible sólo parcialmente demostrando su sorprendente velocidad.

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Ulen, el veloz espíritu masculino

El cuerpo es de color rojo oscuro y sobre él selíneas horizontales blancas, dejando cortos tramos intermedios. En forma vertical desde el cuello pasando por el ombligo baja una línea blanca. La máscara es de color rojo más claro con tres líneas blancas en la parte superior.

Su participación en la ceremonia del Hain es más teatral que ritual, es decir más profana que sagrada.

Xalpen 

El espíritu más importante de la gran ceremonia Hain era Xalpen. Ser femenino con dominio abrumador sobre hombres y mujeres.

Controlador del poder femenino nocturno de Luna que es capaz de instalar el matriarcado; vivía bajo la tierra y buscaba febrilmente a los varones para saciar sus apetitos sexuales.

Cada una de las siete regiones del territorio Selknam tenía una Xalpen acompañada de su esposo Shoort quien vivía junto a ella.

Es el único espíritu representado por medio de un ídolo; construían al efecto un armazón de seis metros de largo atando varios arcos en sentido longitudinal cruzados por otros transversales, esta estructura se revestía de cueros de guanaco y rellenaba con ramas, palitos, hojas y pastos. La superficie era pintada con arcilla roja, y largas franjas blancas. Colocada sobre sobre el suelo de la choza el bulto cilíndrico evocaba una ballena. Las informantes de Anne Chapman indicaron que Xalpen es mitad de piedra y mitad de carne.

Lucas Bridges quien antes de 1910 participó de varias ceremonias del Hain señala que a Xalpen era de color blanco.

Muy pocas veces es mostrada al público, en 1923 se la exhibió una sola vez. Los hombres empujan lentamente la estructura hasta un costado del Hain, para permitir que el público (mujeres y niños) perciban la parte delantera (“de piedra”) del cuerpo.

Rápidamente la retiran de la vista y la esconden. A veces en lugar de empujarla, la traslada un hombre metido dentro.

Se presenta a menudo en la choza ceremonial, los hombres la reciben con gritos aterradores. Sacuden la choza mientras atizan el fuego para que las chispas salten por la parte superior. Si es de noche los hombres salen blandiendo antorchas encendidas como huyendo. Golpean el suelo con cuero de guanaco enrollado para representar los sordos gritos de Xalpen.

Las mujeres entonces comprenden que el temido espíritu ha ascendido al Hain; entonan nerviosos cantos y acuden corriendo con canastas repletas de hongos –saben que es glotona hasta el canibalismo y le gusta toda clase de comida– colocándolas en el suelo tan cerca de la choza ceremonial cuanto les está permitido.

Peligrosa e irritable, Xalpen ansía vehementemente ayuntarse con todos los varones y, en particular, con los klóketen, a quienes se lleva bajo tierra para saciar momentáneamente sus apetitos sexuales. Se dice que a veces los abandona en el inframundo. Es caprichosamente impredecible, no se alía con nadie, en cualquier momento puede desatar su ira sobre los hombres.

En el término de un brevísimo lapso y como resultado de sus relaciones, da a luz a un hijo llamado Keternen, por lo que se la considera una mujer de gran fuerza procreativa.

Antes del parto, Xalpen da muerte a todos los klóketen, y después a casi todos los hombres, destripándolos uno por uno con la larga y filosa uña de su dedo índice. Luego será trabajo del pequeño Olum restaurarles la vida.

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“Kai-klóketen”, madre de un joven a ser iniciado

Dos de los últimos Haush
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Honte (Fotografiada en 1913)

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Nilson (1923. Martín Gusinde) pintado para el Hain

Fuente: http://pueblosoriginarios.com/sur/patagonia/haush/haush.html

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