Cultura Haush (Tierra del Fuego) Parte 1

Se autodenominaban Manekenk; el término Haush podría derivar de una palabra despectiva de los yámanas que significaba “grasa de pez”. Junto a los selknam forman el componente insular del Complejo Tehuelche.
Al arribo de los europeos ocupaban la parte más oriental de la Isla Grande de Tierra del fuego, en la península Mitre, lugar al que habían sido confinados por la posterior migración selknam. Según la tradición habían llegado a pie tras la caza de guanacos cuando la isla aún estaba unida al continente por Primera Angostura (hoy de unos 3 km.). Anne Chapman sostiene que no eran navegantes, ni poseían embarcación alguna.
01

Mapa en Fin de un Mundo. Anne Chapman, con los sitios relevados por la autora.

Lucas E. Bridges en “El último confín de la tierra”, especula: “Estoy convencido de que los onas y los aush provenían de los tehuelches del Sur de Patagonia, pero los aush llegaron a la Tierra del Fuego mucho antes que los onas … Había ciertamente mucha más diferencia entre el aush y el ona que entre este último y el idioma de los tehuelches. Creo que al principio los aush ocuparon toda la región, y se tuvieron que contentar con la punta sudeste, de clima húmedo y plagada de ciénagas y espesos matorrales. Confirma mi teoría el hecho de que en la tierra ocupada por los onas existen nombres de lugares que no tienen significado en su idioma; son en realidad palabras que sólo tienen significado en el idioma aush.”
El predominio selknam produjo que su población ya fuera pequeña y mixturada a la presencia de los exploradores españoles en 1618. Según el arqueólogo norteamericano Samuel K. Lothrop (1892 -1965) para 1850 eran unos 300; para 1890 Bridges contaba sólo sesenta.
Eran cazadores recolectores seminómades como los selknam, con los que compartía muchos rasgos culturales como el uso del arco pequeño y la flecha, y la Gran Ceremonia del Hain; sin embargo su lengua era distinta, y su economía de alimentación y vestimenta no dependía fundamentalmente del guanaco sino del lobo marino.
Vivían en grupos de dos o tres familias, las chozas que eran simples enramadas cubiertas de musgo y cuero. De carácter  igualitario, esta sociedad no reconocía estructuras jerárquicas; sólo los guerreros, las personas encargadas de mantener las tradiciones y los chamanes integraban una elite de mayor prestigio.
Al igual que los selknam, se identificaban por linajes y divisiones (puntos cardinales). Cada grupo local (linaje) trashumaba con frecuencia al interior de su respectivo haruwen (territorio). Cada individuo pertenecía al “cielo” que le correspondía a su haruwen.
Si por alguna razón cambiaba de residencia, inmediatamente pasaba a pertenecer a nuevo cielo.
Los “cielos” constituían unidades exogámicas, vale decir que el matrimonio quedaba prohibido entre dos personas que pertenecieran al mismo “cielo”. Las relaciones de parentesco eran de suprema importancia, se ayudaban y buscaban a sus parientes cuando había reuniones.
El linaje era patrilineal, toda persona pertenecía al de su padre, y generalmente se había criado en el haruwen paterno. Si se fraccionaba, la sección que se apartaba era socialmente reconocida como dueña del territorio donde sus miembros se establecían.
 Cosmología Haush 
Tenenesk, uno de los últimos “Xo’on” (chamán) de ascendencia haush y selknam, relató al etnólogo alemán Martín Gusinde, la creación, dogma que compartían las dos culturas de Tierra del Fuego:
“… En un principio, nada. Sólo Temaukel, el primero de los howenh. Después, la cúpula celestial, el firmamento, desprovisto de estrellas. Algunos vacíos inmensos penetran quietamente el silencio. Una luz crepuscular rielaba en la superficie de la tierra informe, estremeciendo las penumbras inmóviles…. En la oscuridad de la noche, alrededor del fogón que ahora se ha reducido a puras cenizas inertes -el viejo levanta la mano señalando el firmamento repleto de estrellas y con voz trémula insiste- Así por encima de nuestra tierra, se extiende el cielo: detrás de él vive Temaukel”.
Posteriormente Temaukel enviaría a Kenos, el cual se mantiene alejado detrás de las estrellas, allí vive y habita eternamente.
Kenos se encarga de distribuir las tierras y sustenta la vida eterna. Kenos representa al padre de los antepasados míticos y es, a su vez, el creador del lenguaje y de los significados que dan sentido y unicidad al mundo.
El misionero salesiano Antonio Coiazzi (1914), en su libro “Los indios del archipiélago fueguino” (1914) aporta algunas diferencias:
Una de ellas es la costumbre de las mujeres de pintarse el cuerpo: “La mujer, de que se habla, lleva 12 signos transversales en ambos brazos y cuenta que cuando una tía suya le hacía aquellas profundas heridas, causa de agudo dolor y de hinchazón, ella le preguntó la razón y se le contestó: “Es preciso hacerlo para crecer”. Hacen las heridas con vidrio y luego las espolvorean con polvo de carbón, el cual, penetrando, deja un signo indeleble”.
16

Participantes del rito del Kewánix. Las dos muchachas de la derecha están pintadas con motivos que simbolizan al joven guanaco

Respecto a Kenos, cuando subió al cielo dejó una profunda huella sobre una roca de la playa cerca de la Bahía Suceso, lugar llamado por los indios Koschen. En dos estrellas muy próximas y pequeñas llamadas Sasuanelk, son personificaciones de sus dos hijos.
Por otra parte Anne Chapman, describe el Rito de Peshere, típicamente haush. Era dirigido por chamanes quienes rivalizaban con demostraciones de poder bajo estado de trance. Formaba parte de este cotejo el pisar brasas.
También participaban de la ceremonia las mujeres, los niños y los chamanes novicios; estos últimos con la esperanza de absorber algo de la fuerza sobrenatural que emitían los chamanes durante el trance.
Al término de la ceremonia se distribuían bienes, en realidad se los tiraban unos a otros; eran regalos en el sentido noble de la palabra, objetos dados sin expectativas de retribución de ninguna índole y sin que sirvieran para satisfacer necesidades cotidianas. Eran objetos comunes: capas de guanaco, canastas, etc., tratados como si fueran bienes de lujo pues al ser redistribuidos en una forma jubilosa perdían todo su “valor de uso” y ni siquiera eran recogidos al otro día.
Otras creencias (según Antonio Coiazzi):
“En tiempos remotísimos, cuando los indios querían cambiar de domicilio, sus toldos caminaban solos y se detenían según el gusto de los haus”.
“Tienen miedo de la luna eclipsada y cuando está de color rojo, porque esto es debido a la sangre de los hombres comidos”.
“También entre ellos la zorra hace el papel del animal astuto que enseña la malicia a los otros. El zorro antiguamente era doméstico como el guanaco, la foca, todos los peces y los pájaros, y cantaba al unísono ekelé, ekelé, ekelé. Pero un día le pusieron debajo de la nariz un olor muy malo, y se hizo salvaje, invitando a los demás animales a hacer lo mismo”
 Funeraria:
El cadáver es envuelto en pieles, atado y luego enterrado a gran profundidad para que el zorro no pueda desenterrarlo y comerlo. Si se trata de un hombre o de una mujer cualquiera, con la cara hacia arriba; si al contrario, es un chamán, con la cara hacia abajo, para que pueda hablar con los espíritus que viven dentro de la tierra.

Mitología: El Estrecho de Le Maire y la Isla de Los Estados
El Este estaba simbolizado por la cordillera de la Isla de los Estados y era considerado como el lugar de mayor emanación del “poder” del universo. Los haush imaginaban otras cordilleras que existirían en los mares, al Oeste, Norte y Sur. Cada una de ellas también imbuida de un poder mítico-religioso.
A través de los cuarenta kilómetros del Estrecho de Le Maire, el perfil de la Isla de los Estados aparece casi siempre envuelto en bruma, creando la impresión de que la cordillera queda muy distante. La silueta de sus cimas cortadas y apenas visibles evoca la muralla de una inmensa y misteriosa fortaleza, que los protegía el acceso a la región del Este, sede del poder universal.
Según la tradición sagrada dos “xo’on” (chamanes) uno llamado Viento y otro Mar, combatieron en las aguas del Estrecho de Le Maire, de la contienda surgió una tormenta prodigiosa. Viento venció a Mar, Viento era el Oeste y Mar el Norte. Para vengarse de Viento, Mar hizo que allí se desafiaran dos poderes femeninos, dos “Che’num”, uno del Norte que vencería al otro del Oeste.
El “poder” del Norte atrapó a su rival con tal fuerza que lo hizo estallar. Su sangre se derramó por toda la tierra, desde el Estrecho Le Maire hasta el Río Irigoyen, y fue así que el agua de los ríos de esta parte de la isla adquirieron su color rojizo.
Los Che’num eran implacables canibales que se erigían a lo largo de la costa y con irresistible mirada atraía a sus víctimas.
Monopolizaban los ríos y las fuentes de agua, hasta que Viento logró destruirlos, conviertiéndolos en las peñas barrancosas de las costas.
Pero la Che’num del Norte, sobrevivió y mora bajo el estrecho donde los mares se encuentran. Es ella quien a veces incita a combates de violencia inaudita en este lugar temido por todos los navegantes: la ruta al Cabo de Hornos.
La mujer de Mar, hermana de Viento tuvo muchas hijas, las ballenas. Mar, el padre, creó grandes aguas para que sus hijas estuvieran protegidas, las llevó en brazos y las libero en una orilla, para que viviesen en paz.
Según otra versión el Estrecho de La Maire era una laguna que Mar abrió para que sus hijas pudieran huir del chamán que las perseguía, este hecho produjo la formación de la Isla de Los Estados: Cuando el gran chamán abrió la laguna y creo Sati, el Estrecho Le Maire; la bellísima Jáius, distante, misteriosa y tercamente soltera se convirtió en la isla, al otro lado del estrecho que por ello lleva su nombre.
Los selknam la llamaron “K’oin-harri”, “Cordillera de las Raíces”, al ser concebida como la raíz del mundo, los chamanes la invocaban al sentirse invadidos por el poder sobrenatural, y se imaginaban esforzándose por ascender a lo que también llamaban “Cordillera Resbalosa”.
Los yámanas según Thomas Bridges llamaron a la isla “Chuani-si”: “lugar donde abunda la comida”.
La Gran Ceremonia del Hain
Siguiendo a Anne Chapman, el propósito del Hain era triple:
1. Los jóvenes varones eran separados del cuidado materno. Se les iniciaba ritualmente a la adultez y sometiéndolos a un proceso de adiestramiento que se prolongaba durante todo el transcurso del Hain, se les enseñaba las tradiciones religiosas y míticas, el comportamiento ético correcto, y las técnicas de caza. Durante su iniciación se los llamaba “klóketen”.
2. La instrucción femenina consistía en afirmar la dominación social masculina, los “espíritus” las amenazaban y les infligían castigos.
3. Constituía el principal medio de intercambio social. Aunque el papel de las mujeres era diametralmente opuesto al de los varones, había momentos en que ellas lo disfrutaban.
El etnólogo alemán Martín Gusinde tomó contacto con el chamán Tenenesk en 1919, éste en 1923 lo autorizó a participar en la ceremonia del Hain de la que sería la máxima autoridad. Según algunos autores ese contenido etnográfico estaba en decadencia y las 360 ovejas donadas por Gusinde indujeron a los nativos a representar una comedia ante un auditorio científico. De todas formas el material obtenido es sumamente valioso. Según Chapman el último se realizaría en 1933 con la asistencia de pocas familias.
Antes de 1880, el pueblo selknam vivía en pequeños grupos que se trasladaban dentro de un “haruwen” (territorio). El Hain era la ocasión para que permanecieran en un mismo lugar, el de 1923 duró cincuenta días; el año anterior había durado cuatro meses, y antiguamente podía extenderse por más de un año.
El acontecimiento se difundía con mucha celeridad por toda la isla, los vínculos de parentesco ligaban a toda la población; se estima que en sus últimas épocas (antes de 1880) eran entre selknam y haush unos 4000, y que para el Hain se reunían unos trescientos.
La palabra “Hain” pareciera ser de origen Haush, entre los cuales la ceremonia tenía algunos espíritus que diferían con los del Hain selknam, los que a su vez variaban entre los de la parte norte y los del sur. Ninguna ceremonia se repetía tan cual de un año al otro, aunque nunca faltaron los espíritus de Xalpen y Shoort.
Las máscaras y otros disfraces se confeccionaban con cuero de guanaco, corteza de árboles, plumas y pinturas. Se tenía especial cuidado en que las mujeres y niños nunca vieran una máscara sin su portador.
El maquillaje consistía en pinturas de colores en la gama del rojo oscuro al amarillo y del negro al blanco. La preferida era la obtenida de una arcilla llamada “ákel” que recalentada se volvía color granate.
El consejero del Hain resolvía de un día para otro que escenas se habría de representar. A excepción de Shoort que aparecía día tras día y del “rito de iniciación” del primer día, las escenas no tenían un orden fijo, pudiendo repetirse varias veces. Alguno de los “espíritus” podían no ser representados.
Si las mujeres deseaban ver un determinado “espíritu”, con sus cantos podían provocar que apareciese.

Origen y mitología del Hain
El origen de la ceremonia Hain, es explicado por mitos que se remotan a tiempos míticos, cuando las mujeres gobernaban sin misericordia a los hombres.
El origen del klóketen de las mujeres: La figura femenina más extraordinaria era Luna, jefa indiscutida de las mujeres, y por lo tanto de los varones. Su marido, Sol cumplía humillantes tareas por su condición sexual.
Luna decidía cuando debía celebrarse un Hain para que las jóvenes fueran introducidas a la vida adulta, y para que los hombres recordaran que los espíritus eran aliados de las mujeres. Los preparativos de la ceremonia se realizaban en riguroso secreto, como posteriormente ocurrió con los varones.
Una vez comenzado el Hain, un terrible espíritu-monstruo femenino salía cada tanto de las entrañas de la tierra en la choza ceremonial y entraba en funciones. Era la glotona Xalpen, a la que los hombres debían llevar carne de guanaco para saciar su descomunal apetito.
Los hombres rara vez veían a Xalpen, enterándose de su presencia cuando estaban fuera de la choza ceremonial por los gritos aterrorizadores con las que las mujeres la recibían. La aparición de otros espíritus era anunciada por los cantos femeninos desde el interior del Hain para que los hombres supieran de su presencia.
Un día, Sol, al volver de cacería con un guanaco, llegó muy cerca de la choza ceremonial, escuchando las voces de dos mujeres se aproximó sigilosamente y las vio ensayando las escenas que iban a representar para hacer creer a los hombres que eran espíritus reales. Comprendió entonces el engaño de las mujeres para mantenerlos sometidos.
Enterado el campamento el masculino, se armaron con garrotes e irrumpieron en la choza Hain, allí se produjo la matanza de las mujeres, Luna cayó vencida sobre el fogón y logró escaparse al cielo transformándose en la luna. Sol se lanzó tras ella convirtiéndose en el astro solar. Así habrá de perseguirla por siempre sin alcanzarla jamás, y Luna quedará mirando a la tierra con su caras tiznada y con cicatrices de las heridas infligidas en la rebelión.
Los hombres se apoderaron del Hain, inaugurando su dominio sobre las mujeres. Se disfrazaron entonces de los mismos espíritus que las mujeres habían personificado.
El mito de los siete shoort principales
Según Gusinde, con posterioridad a la aniquilación de las mujeres, los hombres más capaces e influyentes, luego de recorrer los límites este, norte, oeste y sur, se reunieron al este de la isla en un lugar llamado Maustas para construir una choza, cada uno con un gran tronco de árbol crecido en el lugar de residencia. Chapman por suparte, indica que en Maustas la choza se habría construido de roca, con siete postes de piedras arrastrados desde sus comarcas natales.
Estos hombres eran howenh, antepasados que en tiempo mítico se trasformaron, después de su muerte, en distintos seres del entorno natural. Fueron llegando de todo el territorio selknam personajes como Ketaixten (la ballena macho), Tase (el cachalote macho), Ksamenk (el delfín grande), Koojni (el león marino), Kepeyik (el macho grande del lobo de dos pelos), Kojniken (la bandurria macho) y Kran (el hombre sol) entre otros, los cuales deliberaron mucho tiempo sobre la manera de organizarlo, celebrando por primera vez el Hain en Maustas con la misma forma y personajes del rito original realizado por las mujeres.
Hombres fuertes y altos fueron los encargados de levantar los siete pilares principales. Primero comenzó Wacus, luego Pawus y después Senu. Cuando estos tres primeros pilares estuvieron bien asegurados, comenzó a levantar el suyo Sate, luego Talen, después Keyaisk y por último Yoisik. Así colocados los primeros siete, cada uno de estos hombres se ubicó bajo el poste que había levantado y como hombres altos y bellos asumieron el papel de los siete shoort principales.
10

Espíritus Shoort

Además de ellos actuaron también otros shoort subordinados, los cuales trajeron más postes para rellenar intersticios; cada uno trabajó en el hueco que correspondía a su terruño, espacio que posteriormente fue el asiento que le correspondió ocupar en la ceremonia. De esta forma los hombres se pusieron de acuerdo, estableciendo un orden que habría sido el que mantendrían hasta tiempos históricos.
El mito de la difusión del Hain
La difusión del Hain se inició en el sudeste del territorio selknam hacia todos los rincones habitados.
Korior había sido klóketen de una de las primeras ceremonias de iniciación realizadas en el sur, donde adquirió todos los conocimientos sobre ella. Poseía tierra colorante blanca que llevó hacia el norte para obsequiársela a su abuelo, donde enseñó a los hombres a hacer todo para un Hain. Al realizarlo conoce a Kamsot, al cual se enfrenta en las competencias del Hain, desarrollando pruebas de fuerza como caminar por largos trayectos, correr y escalar.
09

Shoort del Norte y del Sur

Kamsot, klóketen del norte, había sido vencido en todas las competencias, no obstante, presumido de los conocimientos que había adquirido, quería superar a Korior. Éste en una oportunidad se dirigió al norte donde encontró una buena cantidad de tierra colorante blanca y brillante; a la noche siguiente Kamsot corrió en la misma dirección y regresó con una hoja de haya verde y otra roja. Después de un tiempo, juntos regresaron al sur realizando diversos desafíos, y durante el período que permanecieron en la choza grande, Kamsot adquirió nuevos conocimientos que llevó a su tierra, desde donde se difundieron hacia otros territorios, organizando la ceremonia al igual que la gente del sur.
Al envejecer Korior, se transformó en una montaña y Kamsot en un papagayo de color verde y rojo.
Escenario y Choza ceremonial
La ceremonia podía extenderse por más de un año, por lo cual circunstancias medioambientales obligaban a veces de un cambio de ubicación.
04

Choza ceremonial denominada como la ceremonia misma: Hain

Para elegir el lugar se buscaba el espacio necesario para las representaciones y lo suficientemente alejado de los campamentos para mantenerse  fuera de la vista de las mujeres y niños; las diarias visitas de los espíritus al campamento completaban las exigencias del sitio. Buscaban una pradera completamente rodeada por el bosque. Las chozas dedicadas a la vivienda se ubicaban bajo los árboles en los límites del bosque, teniendo por delante la pradera. En el lado opuesto (a unos doscientos pasos) se  construía la choza ceremonial.
A la choza ceremonial se la denominaba como a la ceremonia misma Hain. La estructura consistía en siete postes de madera de haya, que representaban a los siete hombres importantes provenientes de distintas regiones que desempeñaron el papel de Shoort en la primera ceremonia. Cada uno de ellos había cortado un árbol alto y llevado al lugar. Los siete pilares se unían en la punta sosteniéndose mutuamente, Martín Gusinde cuenta la del Hain de 1923: “… la abertura daba hacia el este. Esta disposición corresponde a una norma de origen remoto: “Los primeros antepasados querían que la entrada diera al este, y nosotros mantendremos esa costumbre”. Nuestra choza del Klóketen tenía en la planta un diámetro interior de ocho metros; el ancho de la entrada era, en línea recta de 4,35 metros a ras del suelo, y disminuía hacia arriba hasta la punta del cono. La distancia vertical de la punta hasta el cono, o sea la altura real del cono, era de casi seis metros”
La choza simbolizaba diferentes esferas del universo y este modelo se concretaba sobre la tierra, vale decir la isla de Tierra del Fuego.
El consejero asignaba a cada uno de los hombres que ingresaba un lugar junto al poste que le correspondía a su “haruwen” (territorio). Los territorios en que se dividía la isla superaban los ochenta, y cada uno correspondía a uno de los siete puntos llamados “sho’on” (cielos).
Una fogata se encendía en el centro de la choza y se mantenía encendida durante casi toda la ceremonia.
Una línea imaginaria de la entrada (este) hacia el fondo de la choza (oeste) corría a través del fuego. Era considerada sumamente peligrosa; representaba una grieta o abismo que se hundía en las profundidades de la tierra. Se decía que el fuego surgiría a través de ella y ciertos espíritus ascenderían al Hain. Se tomaban todas las precauciones necesarias para no pisarla o traspasarla.
Ceremonia de iniciación
Se celebra generalmente en otoño, eligiendo un día con sol; la lluvia o la nieve haría que la pintura de los hombres se corriera y con ello se revelaría “el secreto”. Los últimos preparativos se realizan durante la mañana, las madres de los jóvenes que serán iniciados (“kai-klóketen”) pasan las últimas horas en su compañía como si se despidieran para siempre. Los espíritus que aparecerán (los Shoort) se preparan ayudados por otros hombres que van dejando los campamentos reuniéndose en el Hain.
El consejero de la ceremonia, hombre mayor, a veces también chamán, comienza alrededor del mediodía un canto a viva voz que durará una media hora indicando el comienzo del rito.
Los aspirantes son pintados con arcilla roja, cuando falta poco tiempo para terminar el pintado aparecen dos Shoort para expresar su impaciencia por recibirlos.
Una vez pintados totalmente, se les cubren los hombros con piel de guanaco, y escoltado por un supervisor y su madre sollozante se dirigen a la choza ceremonial. A mitad del camino hacen un alto donde las mujeres se separan.
Klóketen
Uno de los klóketen es guiado a la choza ceremonial. Los hombres entre cantos forman una rueda contra la pared interior con la vista hacia el fuego. Cesados los cantos, el supervisor le quita la capa, el joven permanece de pie, desnudo e inmóvil. De pronto el consejero le grita :”¡Mirad arriba!”, el supervisor le toma la cabeza y la sujeta en esa posición. En tanto salta un Shoort como si surgiera del fuego con los brazos arqueados hacia abajo y los puños cerrados.
05

Klóketen del Hain de 1923

Al klóketen le sueltan la cabeza, el espíritu esta delante de él, le agarra las rodillas y pugna por derribarlo. Él como se lo han indicado trata de mantener el equilibrio. El Shoort se mueve a su alrededor, resoplando como dominado por una gran excitación sexual, repentinamente aferra los órganos genitales del klóketen los aprieta con fuerza durante un tiempo para finalizar con un fuerte tirón con ambas manos, dejándolo aturdido por el inmenso dolor y aterrorizado por lo que puede venir después.
El Shoort nuevamente se aferra de sus rodillas, pero esta vez lo derriba, los hombres le ordenan a los gritos. “¡Pelea!¡Agarra al Shoort!”
Comienza la desigual lucha, pues nunca se debe vencer al Shoort, quien si el combate escapara de control podría morderle los genitales o quemarlo con un tizón. Cuando estén exhaustos el consejero declarará el fin de la contienda.
Cuando el klóketen comienza a recuperarse, recibe una orden del supervisor, señalándole la cabeza de Shoort le dice: “¡Toca a Shoort!, ¡¿Es de piedra o de carne?!”.
Shoort impasible está en cuclillas con las manos entre las piernas. El muchacho pasa sus dedos por su cabeza y cuello, hasta que alentado por el supervisor le agarra la cabeza, y le levanta la máscara. Entonces uno de los mayores le grita:“¿Quién es? ¿Podrá ser un hóowin (antepasado mítico)?” Otro agrega: “¿Quién podrá ser? ¿Acaso un woo (yámanas)?”. Cuando el klóketen reconozca al actor, todos los hombres echarán a reír con ganas.
El rito finalizara cuando el klóketen extenuado y exultante reciba el símbolo de hombría: una vincha triangular de piel de guanaco (“k’ochel”). Ahora sabe que Shoort no es más que un hombre, y tal vez ya sospeche lo mismo de los demás espíritus. Desde el primer día y durante toda la ceremonia, le relatarán los mitos del Hain. Se le narrarán las historias que explican los orígenes del mundo y la sociedad, haciendo hincapié en la traición de las mujeres “hóowin” (míticas) y su maltrato a los primeros hombres.
Se le advertirá que jamás deberá revelarles “el secreto” a las mujeres como tampoco mencionarles lo que sucede en el Hain, la pena es la pérdida de vida de él y la mujer a la que confió el secreto.
Algún tiempo después se le hará confesar si ha tenido relaciones sexuales (aunque, si ha sido así, no está obligado a dar el nombre de la muchacha). Se le enseñará a respetar a las mujeres y a las personas mayores, a compartir la presa que haya logrado cazar y a quedarse siempre con la peor parte; a ser generoso y responsable, a atender a su familia.
Aunque no se lo volverá a atormentar o torturar, estará sujeto a severas disciplinas a lo largo de toda la ceremonia. No debe hablar nunca en el Hain, a menos que sea para responder una pregunta. Sólo puede reírse cuando desenmascara al Shoort.
El supervisor le impedirá relajarse, debe estar atento a todo lo que sucede en la choza ceremonial. Mientras esté sentado debe mantener las piernas estiradas hacia adelante, con la vista clavada en el fuego, sin mirar a otro lado. Para rascarse debe utilizar un palito del que lo han provisto y no las uñas. Se alimenta con frugalidad, duerme poco, a veces lo despierta antes del alba para salir de cacería, la cual puede durar de tres a cuatro días. Tiene que pintarse todos los días. Se espera de él que mantenga siempre una conducta circunspecta y alerta.
Desarrollo de la ceremonia del Hain
Luego del ritual de iniciación del primer día, la ceremonia continuará con diversas escenas, Shoort visitará todos los días el campamento; los demás espíritus harán presentaciones especiales que se repetirán o no con diferentes frecuencias. De estas actuaciones te podrás informar desde el tratamiento particular dado a cada uno de ellos (índice superior izquierdo).
Habrá ritos especiales como la Danza del Kewánix y el Chowh-toxen (para conjurar el mal tiempo).
A los klóketen se los tiene ocupados todo el tiempo, las mujeres lo saben, pero piensan que obedecen las órdenes despóticas de Xalpen, y que ésta en cualquier momento puede matarlos en un estallido de furia. Imaginan a los muchachos trabajando sin desmayo para salvar sus vidas.
Cuando creen que Xalpen ya ha surgido del inframundo al Hain, las mujeres le dedican cantos para aparciguarla y consolar a sus hijos.
07

Tanu del cielo occidental. Hermana y emisaria de Xalpen

La avidez sexual de Xalpen y sus frecuentes encuentros amorosos con los klóketen, harán que quede embarazada. Cuando está a punto de alumbrar, se vuelve aún más iracunda por los dolores del parto. Es un momento culminante en la ceremonia.
Primero, Xalpen da muerte a todos los klóketen, y después a casi todos los hombres, destripándolos uno por uno con la larga y filosa uña de su dedo índice. El Hain se estremece como si temblara la tierra.
Los alaridos horripilantes de Xalpen resuenan entre las chispas y las llamas que salen por el techo. En medio del gran tumulto se escuchan los agudos quejidos de las víctimas; las mujeres reconocen las voces de cada víctima, y en vano intentan cantos para aplacar a Xalpen.
De pronto, el Hain enmudece, casi todos los hombres han sido exterminados. Los pocos sobrevivientes, levantan los cadáveres de los klóketen que han sido rociados con sangre de guanaco, y angustiados los van sacando del Hain con lentitud.
Las mujeres se acercan al Hain tanto como les está permitido, mientras cantan lamentos por los klóketen.
Durante esta escena, los presuntos muertos que quedaron en la choza ceremonial, salen subrepticiamente y pasan la noche en el bosque.
Olum, un pequeño ser es el restaurador de la vida. Pocas veces visto por el público, este chamán es tan poderoso que las cicatrices desaparecen a medida que cura las heridas y devuelve la vida a las víctimas de Xalpen; tarea que también desempeña con la matanza de Halaháches, el espíritu masculino del cielo.
Al día siguiente de la matanza, los hombres vuelven a hurtadillas al Hain, Olum realiza su “trabajo” y el glorioso acontecimiento es indicado con el sonido de un rápido y suave palmoteo acompañado por chasquidos vocalizados contra el fondo del golpeteo rítmico que los hombres realizan sobre la tierra con los puños. Las mujeres felices vuelven a entonar cantos para apaciguar a Xalpen.
De pronto ¡Xalpen da a luz!. Al recién nacido se da el nombre de Keternen (K’terrnen), puede ser hombre o mujer, siempre representado por un klóketen delgado. Este acontecimiento que sigue a la restauración de la vida por parte de Olum es anticipado de modo especial por las mujeres. Empiezan a entonar cantos de bienvenida para que lo saquen del Hain y así poder ser admirado.
Como recién nacido debe ser sostenido, ya que apenas puede caminar. Esa tarea la debe llevar a cabo el chamán o el consejero del Hain, o ambos que para el evento llevan una vincha de plumas y una capa vuelta hacia adentro.
La ceremonia propiamente dicha tiene un final sencillo: los participantes masculinos deciden por algún motivo que debe terminar.
Shoort efectúa su última visita diaria y el supervisor anuncia al público que la ceremonia ha concluido.
Danza del Kewánix
Tanu, es enviada por su hermana Xalpen, para que sean representadas escenas, entre ellas la gran procesión llamada Kewánix. Los hombres se preparan para la escena pintándose de rojo. El que va a encabezar la danza se pinta además una franja blanca longitudinal desde el cuello hasta los genitales y todos se punzan la nariz hasta que la sangre les chorrea sobre el pecho.
Tanu surge con lentitud del Hain, luego aparece una hilera de jóvenes rojos y desnudos; en tanto el líder, manchado de sangre, se toma las caderas con las manos, los demás ponen las suyas sobre los hombros del que va delante. El paso es muy corto, lento y cansador.
Se pinchan la nariz con un palito puntiagudo que llevan, mientras avanzan bailando hacia la enorme fogata. La rodean cantando y golpeando el suelo con los pies.
Las mujeres ocupan sus lugares habituales con la particularidad de que ahora las solteras también pintadas, forman una rueda en el terreno dedicado a la danza. La hilera de los hombres rodea y cierra por fuera la ronda femenina, a medida que giran alrededor de ellas, las mujeres tratan de limpiar la sangre de la nariz o el pecho del hombre favorito con un trozo de piel de guanaco.
Rito de Chowh-toxen (“agua-seco”)
Para conjurar tormentas de lluvia o nieve, se celebra un rito que se llama Chowh-toxen (“agua-seco”). Cuando el mal tiempo amenaza continuar, el consejero ordena que se ejecute este ritual.
Un grupo de jóvenes varones se desnuda y se ciñe a la cabeza una corona de pasto seco. Salen del Hain en fila, cantando y bailan hacia el centro del escenario, donde el fuego está casi extinguido. Giran a su alrededor y luego se dirigen a alguna fuente de agua de las cercanías. La circundan con los brazos enlazados, mirándola cantan, mientras giran cada vez más rápido, primero en un sentido, luego en el otro.
Las mujeres de más edad comienzan a cantar, mientras las muchachas, valiéndose de baldes de cuero, arrojan agua sobre las espaldas de los jóvenes mientras éstos giran. Si se agota la provisión de agua, les arrojan bolas de nieve. Cuando las chicas se cansan, los jóvenes se toman de la mano y regresan al Hain danzando a paso rítmico. Este ritual puede repetirse varias veces en el mismo día o en los siguientes, hasta que el tiempo mejore.
 

2da. parte en: Cultura Haush (Tierra del Fuego) Parte 2

 
Fuente: http://pueblosoriginarios.com/sur/patagonia/haush/haush.html
Anuncios

2 pensamientos en “Cultura Haush (Tierra del Fuego) Parte 1

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s