Aldo Pellegrini – Poeta argentino

aldo-pellegriniPoeta, ensayista y crítico de arte argentino. Nació en la Ciudad de Rosario, Santa Fe, Argentina, el 20 de diciembre de 1903.
Desde las aulas de la Facultad de Medicina en el año 1926 funda en Buenos Aires, el primer grupo surrealista del mundo de habla hispana (el Surrealismo había sido fundado por André Breton, en París en 1924), al organizar un pequeño grupo integrado en su mayoría por estudiantes de medicina que, un par de años más tarde, editarían en Buenos Aires la revista Qué y que incluía a Carlos Latorre, Juan Antonio Vasco, Celia Gourinski, Enrique Molina, Oliverio Girondo, Francisco Madariaga, Juan José Ceselli, Julio Llinás, Olga Orozco y Alejandra Pizarnik
Su importante obra poética fue reunida en un volumen bajo el título de uno de sus libros: La valija de fuego, publicada por la Editorial Argonauta en 2001. Autor de la Antología de la poesía surrealista, considerada como el aporte más importante para el conocimiento de la poesía surrealista en cualquier idioma, publicó innumerables ensayos, traducciones y trabajos teóricos sobre poesía y pintura contemporáneas
Falleció el 30 de marzo de 1973.


Horizonte líquido

Con paso tranquilo
los transeúntes avanzan hasta el umbral de las
pupilas
amantes negros
ahuyentan a los perros enfurecidos
es la hecatombe de la lujuria
que se agita detrás de los rostros demudados
con paso tranquilo
amantes policromos se cruzan en la alameda de la
angustia
en su alcándara
el espectador perfecto estudia impasible las señales
de vértigo
el fuego latente de las vírgenes
el semblante inmaculado de las puertas
una voz se entreabre para mostrar su oscuro deseo
el amante negro sube las escaleras arrebatado por
la danza frenética
las ventanas se cierran
silencio de la noche de la carne
los desconocidos se estrechan la mano
una conversación interminable descansa en el
extremo límite de la sombra
desde la fría pupila los gimnastas ruedan por las
escaleras destrozadas
¿cómo llegar hasta lo que de ti no se ve?
¿cómo hacer brotar el deseo ardiente de tu carne
entreabierta?
a sus pies
los perros enfurecidos ladran
ojos implacables
en ellos se pierde el lenguaje de los deseos
el ahorcado se balancea al eco de los ladridos
buenas noches
todo termina
los perros aterrados huyen del horizonte ardiente y
líquido
palidece el vigor
de los brazos ávidos
una noche tranquila para el desconocido que se
aleja
una noche de olvido negro.

Mármoles

Nadie podrá olvidar
la voz velada del arqueólogo en cuclillas
buscando entre antiguas ruinas
las huellas de la angustia de los siglos
hundidas en la arena
sólo prosperan las prostitutas petrificadas
que conservan a través de los siglos
un inagotable deseo de amor
la voz velada y lejana busca lo viviente en lo
muerto
a la sombra de la voz
la más deliciosa de las doncellas se desnuda de sus
heridas

piadosamente
cae una noche rota
piadosamente
sopla sobre los antiguos mármoles
el gran viento de los acoplamientos
en cada instante nacen y mueren de un modo
infinito
seres invisibles que fecundan al tiempo
la voz lejana llama
al misterio derramado entre los monumentos
arqueológicos
una tempestad de mordiscos
hace sangrar los mármoles
sangre coagulada del tiempo inalcanzable
sangre inalcanzable del vacío.

Arte poética de las significaciones

La palabra puede tornar transparente al hombre
he aquí un ejercicio permitido sólo a los más puros
lo verdadero
surge en la desnudez de la aparente carencia de sentido
cabalgando en la extrema mirada de las significaciones alejadas
todo se vuelve próximo
la claridad meridiana ahoga cualquier esperanza
de alcanzar lo más hondo
en el ámbito sin aire de las significaciones cotidianas
fracasa
el nacimiento maravilloso
con el furor sagrado se destruye la podredumbre
alimento natural del buen burgués que acaricia diariamente la cretinización
[civilizada
cuando el furor sumerge sus manos en océano se llama desprecio
y con sus dedos innumerables alcanza a tocar en el fondo la luz absoluta
copulando el desprecio y la luz cumplen el acto supremo de la creación
el nacimiento del hombre verdadero a partir de la podredumbre
pero todo ha cambiado
después de la invención del mordisco luminoso
que hace sangrar la realidad última de los seres y las cosas
detrás de la piel del hombre está el hombre
detrás de la inmovilidad de lo inerte
está la gran vida cósmica que palpita
por cada herida de luz se derrama el gozo esencial y único
el gozo de sí mismo
que se confunde con el gozo de ser universal
por cada herida de luz se derrama
la perfecta identidad, lo uno y lo múltiple
lo separable y unible
más allá del tiempo y del espacio

no se pueden palpar las palabras sólo se palpan los gritos
en el fondo del océano la voz va a despertar a los sueños
la imagen
es un signo de la penetración del sueño en el mundo
la imagen
hace estallar los oídos indiferentes
toda palabra desnuda de sentido se colma de vida
de la vida ardiente que quema los labios
y que se transfigura en el silencio
como en un sagrado contacto

es el triunfo final de la palabra casi silenciosa
la palabra mezclada con noche
la palabra que vuela incansable hacia el deseo

haremos así cantar el silencio poblado de imágenes
en una noche iluminada por la luz absoluta.

[El muro secreto, 1949]

Necesidad de la máquina de calcular

Los búhos de cráneo transparente
todas las mañanas engendran el mismo paisaje en
sus ojos
de allí parten las sonámbulas vestidas de frío
para descender las desnudas escalas barométricas
de allí parten galopando las pestañas
para alcanzar la cumbre más alta de la pasión
los búhos de cráneo transparente
confunden el tiempo y la realidad
confunden el hombre y la miseria
confunden la ciencia con el sueño
sólo la máquina de calcular
puede aclarar la inmensa confusión que nos rodea
es necesario calcularlo todo
es necesario estudiar el origen de los precipicios
calcular el número de mujeres de rostro roído por
la niebla
calcular la ferocidad de los dientes
calcular los denominadores frenéticos
calcular los ríos que corren por la memoria
calcular las personas que se detienen bruscamente
en los puentes
calcular el vértigo de las láminas sumergidas
calcular los escalofríos
los castigos
la buena voluntad que se enfría
y calcular la distancia del hombre implacable
que se incorpora
para vomitar.

En voz baja

En voz muy baja
para poder atravesar la fragilidad de tu sueño
te haré la revelación de las formas
te contaré la belleza
de lo que nunca se vive
las maravillas que nacen imprevistas de la intensidad
del ardor
te enseñaré a caminar con firmeza en la oscuridad
a iluminar la noche con los deseos
a investigar el secreto inmortal
las aventuras galantes alineadas por orden
cronológico
de la vigilia
las borrará el sueño que busca la mujer que todos
rechazan
la mujer que enciende su espíritu caída en las
maravillas del amor
Yo
despierto
predico la absurda técnica de la irresolución
inmóvil
en voz muy baja
te revelo
que el mundo es una graciosa mentira inventada por el
buen humor de los mártires.

Todo te nombra

Las trayectorias opuestas se encuentran se
abren los muslos temerosos
el amor arranca sus raíces del sueño
una nube se cierne sobre el párpado
el gran señor de la mañana dormita

La noche atraviesa el puente el carruaje
extraviado de los que despiertan se detiene
en el punto donde se acumulan los murmullos
un árbol de frío eleva su voz colérica
la mirada de la angustia despliega sus reflejos
todo te nombra

La inmovilidad del río el barquero espera
las luces acuden en socorro de la fiesta del corazón
el deseo de la mujer es un grito el coro
de las damas elegantes en la nebulosa de la dádiva
se consume el temor rueda
la despiadada cadena de los visitantes lentamente
se purifica la esclavitud los nervios abiertos
recogen las intenciones extrañas el hábito
del perseguidor la aparición
de un vago suicidio en la mañana de los lamentos
el definitivo
exterminio de los sollozos la estrella torturadora y
el mago de la alta sombra
portador de la palabra lacerante
te nombra.

La certidumbre de existir

Si
lo he visto todo
todo lo que no existe destruir lo que existe
la espera arrasa la tierra como un nuevo diluvio
el día sangra
unos ojos azules recogen el viento para mirar
y olas enloquecidas llegan hasta la orilla del país silencioso
donde los hombres sin memoria
se afanan por perderlo todo

En una calle de apretado silencio transcurre el asombro
todo retrocede hasta un limite inalcanzable para el deseo

pero tu y yo existimos

tu cuerpo y el mío se adelantan y aproximan
y aunque nunca se toquen aunque un inmenso vacío los
separe
tu y yo existimos

La casa

La casa
es una sombra del vértigo
que agita las manos de los moradores de la espera
un único juguete
la máscara
delante del gato inexplicable
el ente que detiene las horas
la apacible inexistencia de la noche del tiempo
vive la multitud en uno
¿a quién puede sorprender
el gato inmóvil que contempla la espera?
las sombras cubren el muro de la pequeña ausencia
no existe la multitud no existe uno
sólo las manos que se sumergen cada vez más en la sombra
para beber con extraña avidez el cálido licor nocturno
¿a quién puede sorprender
la visita de la pequeña ausencia envuelta en su repetido vértigo?
la única vigilia de la máscara
que despierta a los ausentes
que detiene la hora del gato inexplicable
un rayo de luz
hace más profundas las sombras
la casa
cesa de girar
la inmovilidad se arranca la máscara.

Pesadilla litúrgica

La llama se extingue
la calle sembrada de cenizas
las mujeres comercian con el fuego
los enemigos marchan de la mano
las lágrimas brotan de las puertas
los ciclistas ruedan sobre los principios morales
el gran árgano de la catedral
el humo
gris
una canción sorda
una llama sorda
la alegría hace estallar las venas de los ángeles
un gemido alucinante guía los pasos del sacerdote hacia el deleite
el asombro es rojo
un líquido gotea sobre el altar
la sangre la fugacidad la desnudez
la desnudez la inmortalidad
los ojos como relámpagos, las mejillas veloces
las lágrimas no brotan
tormenta de la fugacidad
lo eterno se paraliza
los ciclistas corren detrás de la indiferencia
el sacerdote acompaña con los ojos la danza
geometría de lo agónico
suspendida en el centro de la mirada
está la desnudez
¿habrá alguien que pueda comprender nuestra fiesta?

La mujer transparente

Tu voz era una bebida que yo sorbía silencioso
ante las miradas asombradas
un pájaro de luz
salió de tu cuerpo transparente
pájaro de luz
instante que revolotea
a una velocidad vertiginosa
atravesando calles y calles
persiguen tu cuerpo que huye
¿cuándo podrás alejar a la jauría enloquecida?
desamparada
te has destrozado al caer
los restos de tu cuerpo se arrastran por todos los rincones
del mundo
ah un día renacerás tú
la transparente
única, inconfundible
levemente inclinada , nunca caída
rodeada de impenetrable silencio
avanzando tu pie frágil entre la vacilante monotonía
ah un día renacerá tu risa
tu risa de pájaro transparente
tu risa herida.

La fiesta de las arañas

¿Ah sí, te has despertado?
una mañana prodigiosa abre de par en par las ventanas
el último árbol de la noche ha dejado una huella
sobre la piel de tu frente.

Sí, te has despertado
agitando tu manto de telarañas de sueño
ahuyentaste el tropel de ratas ciegas
que te roían dormida.

Ya estás despierta, ¿adonde vas ahora?
abandonas tu riqueza nocturna por el gran vacío del día
y con la pálida debilidad construyes tu marcha sin objeto.

Ya estás despierta, subamos
por la angosta escalera hasta el confín del tiempo
para sorprender allí a los minutos perdidos
fugados de la vida.

No
un brusco desaliento te detiene
frente al espacio sin cielo donde nieblas aterradas
con inexplicable dulzura
transforman en viento a los que avanzan.

Algas marinas de la esperanza
horas inútiles se ocultan tras la puerta dorada
las palabras se encadenan a un profundo secreto
el diamante del desaliento brilla hacia adentro
los que se atreven a sonreír pierden su lugar en el mundo.

¿Adonde vas sin mí? buscas tu fiesta única
tu borrachera de signos y cataratas
tu jaula de libertad
donde amigos desconocidos beben tus gestos líquidos
y el veneno te mira con ojos fosforescentes.
Prepárate para tu fiesta
la fiesta de las manos que se resquebrajan
la fiesta del sudor de los crujidos
allí donde el letargo de tu carne
se precipita en una oscura danza.

Tu fiesta es la fiesta de las arañas
que devoran ferozmente tu riqueza nocturna
para alimentar su miseria inagotable
allí sumergida en un olvido sin límites
comprarás motivos para tu risa
comprarás estruendo para llenar tu silencio.

Sobre la contradicción

Si extiendo una mano encuentro una puerta
si abro la puerta hay una mujer
entonces afirmo que existe la realidad
en el fondo de la mujer habitan fantasmas monótonos
que ocupan el lugar de las contradicciones
más allá de la puerta existe la calle
y en la calle polvo, excrementos y cielo
y también ésa es la realidad
y en ésa realidad también existe el amor
buscar el amor es buscarse a sí mismo
buscarse a sí mismo es la más triste profesión
monotonía de las contradicciones
allí donde no alcanzan las leyes
en el corazón mismo de la contradicción
imperceptiblemente
extiendo la mano
y vivo.

Una manera de vivir

Mendigas felices, huérfanas de suave
fascinación
derrotadas por el secreto de la sed y las hormigas
a solas con el sol
la ternura de los galopes a flor de tierra tan lejos de
la atadura del polvo celeste
extranjera derrotada por el fulgor de los relámpagos

Entonces nadie acallaba la melodía de tus labios
que deslizaban su fiebre giratoria de plumaje de
espumas
cerca o lejos el espacio siempre oculta su escama
de frío
su desolada comarca donde los labradores hacen
germinar la nieve de la tierra

Dura comarca en que las mujeres esperan como
leyendas en los umbrales
condenadas a cumplir el rito del fuego o de la
extorsión
inmóviles con sus ornamentos funerarios donde se
abre la puerta del amor
en una ciudad anclada en la tristeza

Faisán de la alabanza, tu corazón extraviado me guía
en tus ojos asoma el prodigio de los relámpagos
la cólera que cierra las puertas y rompe los hechizos
en un camino de fábulas interminables, con la
negra cabellera presidiendo el incendio de los
gestos, el calculado delirio de las estaciones
tan distante de los bosques enardecidos por el
verano y su follaje moviéndose con lentitud
de verdugo
en la pesada atmósfera de los sacrilegios

Unidas en el asombro
las hijas del verdugo exhiben sus pies de plata y
los espectadores aplauden
los perros husmean las mejillas en busca de los
caminos mentales
la naturaleza imita a la pesadumbre
naturaleza oscura
iluminada a ratos por los relámpagos de tu orgullo
arrastrando briznas de escalofrío
con tu violento eco en el aire, extranjera.

Los días imposibles

Con garras de refinadísima paciencia los pensamientos buscaron su microscópico asidero su metal de peligrosa resurrección su reflexión de espejo que amanece
y desde aquel tiempo pasado
volvamos hacia la actual condenación de los peces
hacia Nausicaa aprisionada en la red de telescopios
apacigua tu voz y enciende tu lentitud Nausicaa arroja nombres
que orienten a los venturosos hacia el incendio de las controversias
donde todas las religiones arden ávidas de exterminio
y el ala del ave fénix cubre un imperio de cenizas
ave diamantina María exhibe tu ilustre sexo
para detener la ronda de tragedias inauditas que nos esperan
que la col parabólica exprima su coral
y la sierpe encienda su llama para ahuyentar ángeles panzudos
que salten los negadores de sí mismos y estallen las hormigas
y el venerable fósforo ilumine la parte de las manos
que giran infinitamente cansadas de esperar
Ah son los días imposibles niños abandonados en los andenes de las grandes estaciones ratas hambrientas en los sótanos y los sonámbulos de pie en las ventanas de inmensos rascacielos prontos a caminar por el vacío
en el día inmóvil aclamando la muerte delirante de los negros
colgados de horcas altísimas suspendidas de ascuas voluptuosas
más allá del pensamiento
donde se derrite la grasa de las ideas
colgados de horcas altísimas buscan los días imposibles
agotando jadeantes los manantiales de sabiduría
y las mujeres sienten al contemplarlos un cálido espasmo entre los muslos
un despertar rigurosamente místico
pero más exacto es el despertar del disparo y su consecuencia ensangrentada
entre los muros
más exacta la noche y los desperdicios que la envuelven donde los rumores se han vuelto gritos y el venerable fósforo destila su náusea diamantina para que la náusea sacuda su cascara vibrante
buscan los días imposibles los días inmóviles
envueltos en hermosos terciopelos grises
en la cruda dirección de las pirámides
la sabiduría manejada por los recién nacidos
horcas altísimas para que la muerte sea voluptuosa
adornada con perfiles de vagabundos en la niebla
cierra el ojo del cíclope impúdico
que contempla insaciable la hora postrera de los moribundos
agita el látigo sobre el esplendor de las caricias
hasta que jueguen la carta desesperada de la bruma
el tiempo sigue su curso con pies de sueño mineral
los vagabundos invaden las palacios los videntes llaman a las puertas de los hoteles y en la noche vacía de los orfebres el gran baile de máscaras ha fracasado el látigo agita su intenso escalofrío
allí donde todo se ha perdido queda la noche de los agotamientos
y el único contacto posible es el roce delator de los mármoles
un sueño invencible domina a los poderosos y el emperador posa su agonía
en la más alta cúspide de la noche
en el atardecer de un mundo fatigado de pensar
el viejo guardián de mitos se desploma
por la ruta de los días imposibles toda comarca es eterna.

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