Cultura Chiriguano – Chané / Historia y mitos

Los chiriguanos

Son grupo de lengua Tupí – Guaraní que desde el Amazonas ocuparon sectores de Paraguay, Bolivia y Argentina.
Fue el punto culminante de su expansión hacia el sur, en la búsqueda mesiánica de la “Tierra sin mal” o de nuevas tierras para cultivo.
Eran agricultores sedentarios, a base de mandioca, zapallos, batata y maíz. La técnica de cultivo era la típica “milpa” amazónica: talado de árboles, corte de la maleza, incendio y posterior cultivo sobre el terreno quemado. La tarea era compartida entre hombres y mujeres, los primeros se encargaban del talado, ellas del sembrado, cuidado y cosecha. Lo producido era almacenado en graneros construídos sobre pilotes.
Caza y pesca eran actividades secundarias de subsistencia. Las viviendas de planta circular con techos cónicos, eran comunales albergando hasta cien individuos. Un conjunto de ellas constituían una aldea generalmente ubicada en las cercanías de un río.
En alfarería mostraba la influencia andina en sus formas.
La familia extensa era el núcleo de la comunidad. Cada aldea estaba a cargo de un jefe de carácter hereditario, con autoridad no cuestionada. Se le denominaba “mrubicha”, tenía lugartenientes (“igüira iya”), hechiceros benignos (“ipaye”) y capitanes de guerra (“queremba”).
En tiempos de guerra los caciques de cada aldea pasaban a depender del cacique regional (“tubicha rubica”, “el más grande de los grandes”).
La antropofagia estaba muy difundida y ligada a prácticas relacionadas con la toma de potencia del enemigo.
Entre los siglos XV y XVI sometieron a los Chané a los que esclavizaron. Algunas crónicas indican que ese dominio se sustentó en una sistemática antropofagia que prácticamente devastó a los Chané.

Fotografía tomada en 1.903, familia chiriguana en un arroyo de Caiza, Bolivia cerca de la frontera argentina

Fotografía tomada en 1.903, familia chiriguana en un arroyo de Caiza, Bolivia cerca de la frontera argentina

Los Chané

La cultura chané pertenece a la familia lingüística arawak que se desplazó por toda Sudamérica y el Caribe. Su llegada al Chaco argentino (hace unos 2.500 años) fue el punto final de su expansión.
Tenían patrones culturales semejantes a las culturas de la selva.
Agricultores incipientes, de productos como: mandioca, maíz, batata, maní, algodón y porotos; criaban llamas, para cazar utilizaban arco y flecha, trampas y rodeo, para la pesca: redes y flechas.
Debido a la proximidad de sus aldeas con los grupos andinos, aprendieron pastoreo, uso de fertilizantes, técnicas ceramistas, trabajo de metales y tejidos.
Tallaron ídolos y máscaras de madera. Vivían en aldeas con casas de madera y paja; la familia era monogámica, poseían división del trabajo y realizaban trabajos comunitarios.
Los jefes mantenían el poder político y eran secundados por un consejo de ancianos.
Entre ellos siglos XV y XVI llegaron hasta su región oleadas de Guaraníes (Chiriguanos en lengua quechua), su rápida derrota sugieren una organización débil.
Fueron reducidos a esclavos y obligados a cultivar los sembradíos chiriguanos, el guaraní paso a ser la lengua común. A pesar de ello el “alma arrawak” fue tan fuerte que les permitió mantener una entidad propia a través de los siglos, la comunidad de Tuyunti en la provincia de Salta (Argentina) es la descendiente actual del orgulloso núcleo chané que venía de la selva amazónica.

mascaras Chiriguano - Chané

Las máscaras en Tarde Croaste: https://tardecroaste.wordpress.com/2011/06/18/cultura-chiriguano-chane-mascaras/

Personajes míticos y leyendas

Tunpa
También Tunpaete, Tunpaete Vaé y Yanderú Tunpa.
Es el dios creador de los chiriguanos. Ser benéfico que mora en el cielo. Es el hacedor de todas las cosas, tanto visibles como invisibles.
Entregó a los hombres semillas y utensilios, hace llover y ayuda a madurar las algarrobas, el maíz, las calabazas y demás plantas alimenticias. Es abstracto, no se le da representación alguna.

Aguará-Tunpa
Su traducción literal es Dios-Zorro. Deidad del mal a quien le gusta jugar con el destino de los hombres. Su morada es la constelación de Escorpio (“El cerco de Aguará-Tunpa”).
Lucha siempre con Tunpa, el dios creador chiriguano, procurando deshacer su obra.
Añá-Tunpa le encargó introducir la guerra, la discordia y la muerte entre los hombres. Una vez incendió los campos y pastizales a fin de matar a los animales con los que se alimentaba la gente, lo que desató una gran hambruna que por poco hace desaparecer a la humanidad de la faz de la Tierra. En otro intento por destruir al género humano, envió un Diluvio del que sólo se salvo una pareja de niños navegando en un hoja, de cuya unión descienden los miembros de la tribu

Añá-Tunpa
También Añá-Tubicha. Es el señor de todos los añás, que reina en el Añarentá, especie de infierno situado en el inframundo.
Para los chiriguanos, los añás son las almas de los que tuvieron mala muerte, ya sea por haberse suicidado o porque se prolongó demasiado su agonía. Se trata de un conjunto de seres tenebrosos de naturaleza demoníaca, que se oponen al concepto de avá, lo humano. Cuando Añá-Tunpa los envía a provocar daños en la gente, la mejor forma de protegerse de ellos es llevar un tizón encendido.

Cururú
Es el sapo mitológico de los chiriguanos. Socorrió a Cuimbaé y Cuñá, la pareja de niños que sobrevivió a la segunda destrucción del mundo, ocasionada en esa oportunidad por un diluvio que desató Aguará-Tunpa.
Cuando se dio cuenta de que la humanidad corría peligro de desaparecer, Cururú guardó aquello que consideró más importante para garantizar su subsistencia: el fuego. Una vez que las aguas bajaron, encontró a los niños y les entregó la brasa que había logrado conservar dentro de su propia boca. Con este regalo, los niños pudieron calentarse y asar los peces que lograban extraer del agua dulce.

Mito de “El diluvio”
Aguará-Tunpa, ser sobrenatural poderoso y malvado declaró la guerra a Tunpa dios creador de los chiriguanos.
No se sabe a ciencia cierta el motivo de la declaración de guerra, pero se la atribuye al puro despecho o al simple espíritu de contradicción.
Para irritar al creador, Aguará-Tunpa prendió fuego a las praderas al comenzar el otoño, de modo que no sólo ardieron las plantas y árboles, sino que también perecieron entre las llamas los animales, de los cuales dependía la subsistencia de los chiriguanos, ya que aún no habían comenzado con los cultivos de maíz.
Al faltarles la comida casi mueren de hambre. Fueron escapando al fuego hasta las orillas de los ríos, y allí mientras la tierra de los alrededores humeaba, se las arreglaron para vivir de los peces que podían capturar.
Al ver que los hombres podían arreglarse, Aguará-Tunpa hizo caer lluvia a torrentes y confió en que toda la tribu se ahogase en las aguas.
iguiendo las indicaciones del dios creador Tunpa los chiriguanos buscaron una gran hoja de mate, pusieron sobre ella dos niños muy pequeños (Cuimbaé y Cuñá), un niño y una niña, hijos de una misma mujer, y dejaron que esa especie de minúscula arca flotase sobre las aguas con su preciosa carga.
Por fin la lluvia dejó de caer y bajaron las aguas de la inundación, dejando todo cubierto de un barro fétido.
Entonces los niños salieron del arca, porque si hubiesen permanecido en ella habrían muerto de frío y hambre.
Los peces y demás criaturas que viven en el agua habían cobrado nuevas energías y sirvieron de alimento a los dos infantes.
¿Pero cómo íban a arreglarse para cocinar el pescado?. Era lo difícil, el diluvio había apagado todos fuegos del mundo. Entonces Cururú el gran sapo acudió en ayuda de los pequeños.
Antes de que la inundación hubiese cubierto toda la tierra, aquella prudente criatura había tenido la precaución de esconderse en un agujero y de llevar en la boca algunas brasas, que consiguió mantener encendidas durante el diluvio soplándolas continuamente. Cuando vio que la superficie de la tierra volvía estar seca, salió de su agujero con las brasas encendidas en la boca y dirigiéndose directamente a donde estaban Cuimbaé y Cuñá les entregó graciosamente el fuego.
De ese modo pudieron asar los peces que atrapaban y calentar sus ateridos cuerpecitos. Con el tiempo fueron creciendo, y de su unión descienden los miembros de la tribu chiriguana.

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