Víctor Valera Mora – Venezuela

Víctor Valera Mora

El “Chino” Mora nació en Valera, al sur de Trujillo, Venezuela, el 21 de octubre de 1935.
Fue un poeta venezolano perteneciente a la Generación del 58.
En 1951 va a vivir junto a sus padres Antonio Isidro Valera y Elena Mora en San Juan de los Morros, donde transcurre su adolescencia. En 1956 obtiene el título de bachiller en filosofía y letras en el liceo Santa María de Caracas. Milita en el Partido Comunista de Venezuela, Es encarcelado por la dictadura de Marcos Pérez Jiménez durante cinco años. A su caída, en 1958 sale de la prisión política e inicia estudios de Sociología en la Universidad Central de Venezuela, de donde se gradúa en 1961. 
Junto a Luis Camilo Guevara, Mario Abreu, Pepe Barroeta y Caupolicán Ovalles, el “Chino” crea la “Pandilla de Lautréamont”, en Sabana Grande. Ese mismo año se realiza una modesta edición artesanal de su primer libro Canción del soldado justo, Ediciones Luxor. En 1969 pasa a vivir en Mérida, donde trabaja en la Dirección de Cultura de la Universidad de Los Andes. Dos años después, publica “Amanecí de bala”, con portada del pintor Carlos Contramaestre, en Impresora Regional Andina. En 1972 aparece “Con un pie en el estribo” en Ediciones La draga y el dragón, escrito y editado en «exilio voluntario» desde Roma.
Entre 1974 y 1976 trabaja en la exposición de la biblioteca ambulante de los Ovalles, conocida como “La Gran Papelería del Mundo”. En 1979 publica “70 poemas stalinistas”, con portada del pintor Mateo Manaure, con el cual gana el Premio de Poesía del Consejo Nacional de la Cultura en 1980. Por cinco años (1976-1981) se desempeña como promotor cultural del Consejo Nacional de la Cultura (CONAC). Diez años después aparece “Del ridículo arte de componer poesía”, publicación póstuma que recoge la producción poética de Valera Mora entre 1979 y 1984. En 2002 el Fondo Editorial Fundarte publica sus Obras completas.
Falleció en Caracas, Venezuela, el 30 de abril de 1984.


TEORÍA Y SOLFEO

Cuando amo despejo las terrazas
La noche es el sol contenido en los huesos
de las bestias muertas
Mis espaldas hendidas por la mecánica celeste
En tu cuerpo me tenso como un arco
y derribo las puertas y estallo en las alturas
y la rama dorada se me ofrece
Voy hasta el fondo
El asunto es de pura animalidad
Somos tú y yo y la poética.

TENDRÁ QUE SER ASÍ

Sinuosos tiempos, estaciones, caminos que nos tocan,
propicios para el heroísmo más completo
o para guardarnos como cautelosos erizos.
Tempranamente fuimos aventados al margen de las cosas más simples y necesarias,
clavados con alambradas alrededor de nuestra sangre
y candados en la boca para oscurecernos.

No tenía remedio
la vida atada a lo melancólico.

Terribles días.

Pero recoge las páginas donde los enamorados escriben cortando con navajas,
revisa los libros
busca en las grandes piedras talladas y en los manuscritos del mar,
desde Gutemberg hasta las dos Declaraciones de La Habana
busca, acumula, reúne, clasifica,
sal a la calle con balanza y metro, pesa y mide
blanco y negro, amor y olvido, agua y fuego,
filo geográfico y campana celeste.
Al final todo más claro.
Bañamos nuestra cabalgadura solo una vez en aguas del mismo río.

Camina a paso de monte y hazte amigo del viento
que llevará los pesares al sitio de tu arrebato.
Que los solitarios no te enfaden, pero resuélvete en multitud.
Habla lo necesario con la gente sencilla
y a su lado vive con ardor.

A los soberbios embóscalos, tírales por mampuesto.

Si nada tienes llénate de coraje y pelea hasta el final.

No te amargues.

Agarra a la amargura por los cuernos y rómpele la nuca
y si la muerte te señala, sigue cantando
y en el primer bar que encuentres pide un trago de viejo ron
y bébete la mirada de la novia y bébete su risa
y la proximidad de su cadencia y el saludo de su cabellera.
Bébete la vida.

No hay que dejar que el camello de la tristeza pase por el ojo de nuestros corazones

LAS MUJERES NO ME DAN SOSIEGO

Las mujeres no me dan sosiego
por eso mi vida siempre ha ido mal
cuando va bien va peor
siempre ha ido muy mal
la que me toca apenas se queda esperando
ver mi corazón volar hecho pedazos
algún día será de otro modo
Sísilo hermano de la costa
Filibustero
aún no hemos perdido nada
nos quedan las manos es un prodigio
el sinfín de cosas que se pueden hacer
yo sólo pido que me dejen usarlas
meterlas en la candela
nunca como esta noche tantas mujeres en la calle
me niego a dormir parece comienzo de mundo.


POR QUÉ DIABLOS PONERSE UNO A LLORAR

He llegado tarde al reparto de los panes.
He llegado un poquito después de quien me fue invitando.
Hoy con mi peso y estatura
y unas ganas terribles de sentarme a comer
sin modo con qué hacerlo.
Hay razón,
pero no puedo asolarme en las aceras
a llorar con la cabeza entre las manos.
Jueves exactamente a una y cuarto de esta agonía
en “Los Núñez” el señor presidente
debe tener ya la barriga repleta.
El cardenal en palacio con su barriga repleta.
Los socialcristianos ahítos de carne humana.
Banqueros empresarios gerentes usureros
con las barrigas rebosantes de plenitud
acariciando el orgullo del cigarrillo
y entonando, todos, loas al cielo:
-“Oh qué hermosa es la vida”.
-“Cuánto nos queda por vivir”.
Pero no es solamente en mis asuntos
donde aletean voces hambrientas.
No soy yo solamente.
Somos miles y miles de desempleados,
millones de campesinos sin tierra,
los obreros recibiendo su salario de miseria
al final de cada jornal de muerte.
Entonces, digo aquí mismo.
-Por qué diablos ponerse uno a llorar,
si no estamos solos a una y cuarto exactamente.

OFICIO PURO

Cómo camina una mujer que recién ha hecho el amor
En qué piensa una mujer que recién ha hecho el amor
Cómo ve el rostro de los demás y los demás cómo ven el rostro de ella
De qué color es la piel de una mujer que recién ha hecho el amor
De qué modo se sienta una mujer que recién ha hecho el amor
Saludará a sus amistades
Pensará que en otros países está nevando
Encenderá y consumirá un cigarrillo
Desnuda en el baño dará vuelta
a la llave del agua fría o del agua caliente
Dará vuelta a las dos a la vez
Cómo se arrodilla una mujer que recién ha hecho el amor
Soñará que la felicidad es un viaje por barco
Regresará a la niñez o más allá de la niñez
Cruzará ríos montañas llanuras noches domésticas
Dormirá con el sol sobre los ojos
Amanecerá triste alegre vertiginosa
Bello cuerpo de mujer
que no fue dócil ni amable ni sabio.

NUESTRO OFICIO

Por este empecinamiento del corazón
en hacerse horizonte por completo:
nosotros, que hemos participado
en los grandes acontecimientos históricos,
que hemos ayudado en lo construido
aún con un poco de tristeza,
digamos, casi mucha.
Guardamos
toda nuestra radiante alegría
para lo que construiremos
cuando el pueblo llegue.
Podemos caer abatidos
por las balas más crueles
y siempre tenemos sucesor:
el niño que estremece las hambres consteladas
agitando feroz su primer verso.
O el otro, el de la disyuntiva,
que no sabe si hacerse flechero de nubes
o escudero del viento.
Jamás la canción tuvo punto final.
Siempre deja una brecha, una rendija,
algo así, como un hilito que sale,
donde el poema venidero pueda
ir halando, ir halando, ir halando,
halando hasta el mañana.
Nosotros los poetas del pueblo,
cantamos por mil años y más…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s