Historia de Cusco

El Cusco de los Inkas
    
Cuenta la leyenda que Manko Qhapaq y la Nación que lo acompañaba recibió el mandato divino cuando salió del lago sagrado del Titikaka. Buscar la tierra prometida allí donde se hundiera la barreta de oro que le entregó el Sol, su Padre en signo de fertilidad.
Los acompañantes de Manko eran de alguna manera Naciones descendientes de una gran civilización: Los Tiahuanaku, que habían logrado grandes avances en astronomía, agricultura, arquitectura, y tuvieron su sede alrededor del lago Titikaka.  
Eran pueblos superiores que tenían la misión civilizadora, y que a la vez eran portadores de una milenaria tradición Religiosa que basaba sus principios en el AYNI, es decir la capacidad de compartir.
Las Naciones que ocuparon el Valle de Cusco, y que hicieron su pakarina (lugar mítico de sagrado origen) en el cerro Huanakauri – lugar donde se hundiera la barreta de oro entregada por el sol – vivieron por muchos años en un proceso de convocatorias, llamando a los pueblos, compartiendo su cultura, enseñando sus tradiciones. 
Así, afianzaron sus dominios en los siglos siguientes, llegando el momento en que fue indispensable confrontar su poder con las Naciones vecinas, del Valle de Apurimac, que pretendían invadir el Cusco. A este periodo de la Historia se le conoce como “La guerra contra los Chankas”
    

Mapa de lo que fue Cuzco en la época incaica.
Se puede apreciar la forma de felino que se le
atribuye haber tenido en esos tiempos.


Cusco actual visto desde Sacsayhuaman

    
El proyecto político de Pachakuteq
    
Inka Yupanqui, hijo de Wiracocha era un joven excepcional: de inteligencia precoz, había entendido los ancestrales principios del Ayni, y le preocupaba la Unidad de los territorios que estaban habitados por pueblos de diferentes culturas, con distintos grados de desarrollo, que sin embargo ocupaban territorios diversos de gran variedad ecológica.
El Joven Inka Yupanqui había viajado y observó que más allá de los valles serranos con los que él estaba familiarizado, existían cumbres nevadas y altiplanos inhóspitos, Valles tropicales, altiplanicies, fértiles valles costeros y tórridas tierras de impenetrables selvas, es decir las tierras que circundaban a Cusco por su variedad y potencial para la producción constituían una riqueza muy importante.
El había vislumbrado que era imperativo unir los territorios bajo una sola autoridad, y lograr que las cuatro partes del Mundo (Costa, Sierra, Selva, Altiplano) empiecen a constituir una sola unidad territorial, y que compartiendo tecnologías, compartiendo recursos humanos y naturales podría cumplir un primer sueño: Llevar la civilización a todo el mundo conocido entonces.  
Iniciar el proceso civilizador, era un sueño que no podía hacerse realidad sin enfrentamientos, y estos se produjeron cuando Cusco, la ciudad sagrada fue atacada, por las huestes de Uscovilca, jefe de la Nación Chanca, que pretendía adueñarse de los territorios Inkas.
Inka Yupanqui organizó un ejército, estableció alianzas, hizo uso de diversas técnicas guerreras, desde los ejércitos formalmente reclutados hasta las guerrillas de lujeres comandadas por Chanancoricoca. Cuando por fin los Inkas de Cusco vencieron, reconocieron el liderato del nuevo inka, que desde entonces asumió su nuevo nombre: “Pachakuteq Inka Yupanqui”.
Bajo el paradigma de “Unir para gobernar” Pachakuteq, el transformador del Mundo empezó a construir nuevas relaciones, nuevos equilibrios geo políticos, nuevas alianzas, y sobretodo los pueblos que poblaban todos los territorios conocidos empezaron a organizarse en el gran Tawantinsuyo, el Imperio de las cuatro partes del Mundo : Así el Norte predominantemente de valles interandinos y montañas escarpadas, se denominó el Kuntisuyo: 
El Occidente, formado por valles y desiertos costeros formó lo que sería el Chinchaysuyo. Hacia el Sur estaba el altiplano que rodeaba al lago Titikaka, que a su vez se llamó el Qollasuyo, y finalmente la zona oriental, hacia la Amazonía tomó el nombre de Antisuyo.
De esta manera, un proyecto político unificador en el corazón de los Andes, tomaba clara diferencia con el paradigma occidental que preconizaba “Dividir para Reynar”. A partir de entonces se empezó a gestar la grandeza del tawantinsuyo, con su ciudad capital: Cusco 
Algo que caracterizó a Pachakuteq, fue su profundo respeto por las tradiciones de los pueblos vencidos. Los símbolos de los pueblos vencidos, fueron venerados en el Korikancha y en el Sunturwasi, y algunas de sus tradiciones y costumbres fueron asimiladas por el pueblo Inka.

Piedra de los doce ángulos en la Calle Hatum Rumiyuq.

Arquitecturas superpuestas del Coricancha,
el Convento de Santo Domingo y la época actual.

El Cuzco (quechua sureño: Qusqu, Qosqo, o Cusco (grafía oficial reciente), es una ciudad del sureste del Perú ubicada en la vertiente oriental de la Cordillera de los Andes, en la cuenca del río Huatanay, afluente del Vilcanota. Es la capital del Departamento del Cuzco y además, está declarado en la constitución peruana como la capital histórica del país.

Antiguamente fue la capital del Imperio Inca y una de las ciudades más importantes del Virreinato del Perú. Declarada Patrimonio de la Humanidad en 1983 por la Unesco.



Extraído de:
Cusco en la Historia y su Mensaje
CARLOS MILLA VIDAL
    
Fuente

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