Washington Benavides – Uruguay

Nació el 3 de marzo de 1930, en Tacuarembó, Uruguay es poeta y músico.
Fue docente de literatura primero en Educación Secundaria y más tarde en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad de la República, dentro del Departamento de Letras Modernas, profesor de Arte, crítico, ensayista y maestro de muchos de los más destacados poetas de las nuevas promociones de su país.
Maneja con eficacia toda la gama de las estructuras líricas, logrando ubicarse con su obra entre los más admirados exponentes uruguayos.
Ha traducido poemas de algunos poetas de lengua portuguesa como Guimarães Rosa, Oswald de Andrade, Carlos Drummond de Andrade, Affonso Romano de Sant’Anna, Gregorio de Mattos y otros.
Entre sus poemarios se destacan «El Poeta» 1959, «Poesía» 1963, «Las milongas» 1965, «Los sueños de la razón» 1967,
«Poemas de la Ciega» 1968, «Fotos» 1986, «Lección de exorcista» 1991, «La luna negra y el profesor» 1994
Fue docente de literatura primero en Educación Secundaria y más tarde en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad de la República, dentro del Departamento de Letras Modernas. También ha trabajado en la radio.
Sus poemas han sido versionados en canciones por artistas como Daniel Viglietti, Eduardo Darnauchans, Alfredo Zitarrosa, Héctor Numa Moraes y Abel García entre otros. Como por ejemplo: Como un jazmín del país, Milonga del Cordobés, Yo no soy de por aquí y Tanta vida en cuatro versos, etc.


Anda un amigo en medio de la noche…
    
Anda un amigo en medio de la noche.
Han cerrado los bares. Las persianas
de acero bajaron con estrépito. Los gatos
deslizan apetitos. Anda la luna
por ahí, velada. Pasan coches y luces;
sobreviene, después, un silencio
que mueve la plantita en la cornisa;
silencio que hace un chambelán
de un grillo -del canto de ese grillo-.
Anda un amigo en medio de la noche.
No lo conozco. Y él no me conoce.
Andamos cerca o lejos, nos cruzamos
-acaso- en una calle. Compartimos
un ómnibus, un cine, un banco de una plaza.
Anda un amigo y ando yo que soy amigo
de ese hombre. En órbitas distintas
-nunca ajenas-. Pero vamos a hallarnos.
    
En medio de la noche o con la aurora
de rosados dedos, vamos a hallarnos.
Y tenemos que estar preparados a ese encuentro.
Por ahora, susurra el viento oscuro,
graznan letreros viejos y el grillo mete lima.
Ya no pasan los coches. Pasan restos de diarios
y un cartel liberado zapateando en el polvo.
Estoy seguro. Nos encontraremos.
    
De “Murciélagos” 1981
    
Elogio de la maga
        
Cuerpos desesperados del estío.
Con el sexo vibrando en las cigarras;
en úes de torcazas y guitarras
y en las fogatas alumbrando el río.
    
El ojo que descubre lo prohibido,
el halcón sobrevuela la ventana
y ve el flanco de púber porcelana
o de pura obsidiana.. Combatido
    
por el dogma, el prejuicio, la costumbre;
la venda, la censura, el anatema,
la letra púrpura, el auto de fe..
    
Todo por el hechizo y dulcedumbre
de la materia prima del poema..
Que aunque cierres los ojos, sigue en pie…
    
De “Poesía” 1959-1962
    
Soneto dos al borde del milenio
    
¿Cómo te sientes, entre tantas cosas,
súbitamente, vueltas diferentes?
Mas, tú no las cambiaste. Si, ominosas
o justicieras, descubrieron dientes,
    
mordiendo, líderes o presidentes;
ayer cantados bajo palio y rosas.
Hablo de corazones y de gentes,
de muros derribados y de prosas.
    
Pero ¿están derribados esos muros?
Mozos de pelo al rape, con cadenas,
al extranjero invitan al infierno;
    
las esvásticas vuelven a los muros,
arden las sinagogas y colmenas..
¿Y tú, cómo te sientes, Posmoderno?
    
De “Poesía” 1959-1962
    
 Negativo de una canción
    
Esa calle es la misma
con la persiana verde
con el jardín sombrío
por las altas paredes
y el piano que malrota
sonatas de Clementi
esa calle es la misma
tiene una gata y tiene
la misma luz de otoño
los árboles de siempre
esa calle
           no digas
que es la calle de siempre
ni es su jardín rotoso
ni su persiana verde
reseca y carcomida
ni sus viejas paredes
a veces suena un piano
pero muy pocas veces
no es la misma esa calle
que es otra
                  indiferente
sembrada como todas
de pisadas estériles
esa calle
            no digas
que es la misma
                no sueñes.
    
De “Los sueños de la razón” 1962 – 1965
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