Jacobo V. Cárcamo – Honduras

LEMPIRA
    
“Señor de las neblinas”…
Emperador azul… Capitan estelar…
nuestro ultimo dios y primer hombre…
hermano de Cuautemoc y de Caupolican:
se destaca tu ceiba de fulgores
sobre los Congolones de la inmortalidad.
Porque estas en la tarde del mediodía maya
y en el remoto albor de la Republica…
porque en tus ojos brillan yojoas de bravura
y en tus venas hay meandros de los ríos de
                                                        Honduras…
porque en tu brazo acaba la gloria de tu raza
y se te abren los puños en Aguanes de sangre,
cuando tu vida se apaga
comienza a dormir la Patria.
te vemos en la escuela desde niños,
bajo un cielo que finge sombrilla de zafiros,
derrotando conquistadores
con tu estrategia de indios,
tus batallones de pinos
y tus guerrillas de ruiseñores.
Tu que oiste a la muerte fríamente
Y que hubieras podido en un bosque de luz
hasta escoger el árbol de tu enorme ataúd…
Tu que abriste la rosa de tu arenga
parlamentando con las sombras nuevas,
hasta que la traición de un arcabuz
trizo tu pecho en manantial azul,
esculpese en el tiempo tu cruenta mascarilla…
adelantas el peto de algodón y de luna,
y llega hasta nosotros tu escorzo de gigante,
rodando el eco de oro de tu hazaña
por hondos carrillones de oquedades.
Un dia limpiaremos nuestros simbolos…
y presidiendo el regimiento de centellas,
se alzara tu estatura de ademanes de fuego…
y miraras, transido de dolor,
que varios siglos después
Madrid se llama New York
y el rey ordena en ingles.
has de volver en luminosa hora…
hay héroes que no mueren ni se duermen:
se recuestan no mas sobre la historia…
ya dejaras tu cabezal de auroras…
ya pasando revista a las caobas,
notaras que el moderno encomendero
después de talar obreros
esta masacrando bosques…
las flores que observaron tu caída
te zurearan un polen música al oído…
el Himno Nacional se te unira a la estatua
cual sinfónica yedra,
y con olas de seda y de epopeya
arrullara tu nombre la Bandera:
¡Asi estaras, guardado por escudos de soles,
ante la noche horrenda, sobre un Congolon de
                                                                 estrellas!


Jacobo V. Cárcamo

Nació un 28 de noviembre de 1916, en el municipio de Arenal, Yoro, Honduras. Fue poeta y periodista. Colaboró con el diario El Cronista y las revistas Tegucigalpa y ANC (Asociación Nacional de Cronistas). En México, país donde vivió hasta su muerte, colaboró con los diarios Nacional y El Popular. En 1955 se le concedió el Premio Nacional de Literatura “Ramón Rosa”. En vida publicó: Flores del alma (1935); Brasas azules (1938); Laurel de Anahuac ; Pino y sangre (1955).
Falleció en México el 2 de agosto de 1959.


AUNQUE NO ESTOY CONFORME
    
Aunque no estoy conforme,
Yo agradezco a la vida porque he vivido pobre.
Tal vez si fuera rico
Tendría el alma dura
Y sordos los oídos
Y cerrados los ojos.
Talvez si fuera rico,
Mi verso -caracol humano-
No sería esta recia repercusión de pueblos
Enloquecidos de hambre.
Aunque no estoy conforme,
Yo agradezco a la vida!

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