Alfonso Moreno Mora – Ecuador

Del tiempo pasado
    
Tuve un tiempo una novia -no sé si fue soñada-  tuve un
libro de versos, manuscrito galante; una ventana abierta
quizás medio entornada- y la sombra de un árbol cariñosa
y fragante.
Fui feliz…, ya no soy…, ya no puedo… La vida tiene
crueldades…, tiene inmisericordias…Tiene… ¡yo no sé lo
que tiene, pero duele esta herida… y la clara esperanza
hace años que no viene!
¿Quiénes verán los pinos balsámicos desde esa ventana,
en cuyo alféizar fuimos yo y la tristeza? ¿A quién
presagia el vuelo blanco de las palomas?
Con los ojos abiertos a una azul teoría, de tarde, en la
ventana, de ensueño me moría, mientras se iban dorando
los pinos y las lomas…
    
Las ventanas
    
Yo tengo para mí que tienen alma las ventanas antiguas;
un arcano espíritu aletea dentro del vano que cubren las cortinas.
Cómo ensalma divagar en románticos motivos,
arrimado al alféizar, viendo sombras que, del jardín al ir
por las alfombras, cobran aspectos de otros seres vivos.
¿Qué me conmueve ahora? ¿Qué despierta tan lejanos
recuerdos? La desierta sala no está, no puede estar vacía.
Hay alguien que me nombra en un suspiro, y en la cortina,
entre los pliegues, miro como una sombra azul de poesía.
    
Marfil
    
Su cuerpo de ágata perdido en la fronda fue la visión
rosa de  ese mediodía;
cantando en las gárgolas la fuente redonda deshojaba
nardos, lirios florecía.
La miraba apenas, qué emoción tan honda! se plasmaba
un sueño de mi fantasía:
el seno apretado; la melena blonda; desdeñosa y fresca
la boca reía.
En alto los brazos, el talle cimbreado peinaba su
ondeante cabello dorado, sus ojos azules miraban un
nido;
y en tanto que el peine subía y bajaba— esquife de
nácar—el sol le besaba los mórbidos hombros de mármol pulido.


Alfonso Moreno Mora

Nació en Cuenca, Ecuador el 9 de abril de 1890.
Perteneció a la generación de poetas cuencanos de inicios de siglo en la que Remigio Tamariz, Agustín Cuesta, Remigio Romero Cordero y Manuel María Palacios cultivaban el género madrigalista.
Moreno Mora por su parte, según algunos de sus biógrafos, no plegó a moda o vanguardia poética alguna pues se encontraba, en medio de la asincronía de los “ismos”, ejerciendo su derecho a su singular percepción del tiempo. Sus obras y las de César Dávila Andrade, al decir de Efraín Jara Hidrovo, contienen el más significativo aporte de Cuenca a la poesía ecuatoriana.
Falleció el 1° de abril de 1940.
En 1951 se publicó una muy completa recopilación de sus poesías, efectuada por su hermano, también poeta, Manuel Moreno Mora.

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