Pueblo Mapuche 6a Parte – Dioses y Seres míticos II

Peripillán
    
Es el opuesto de Antu, representa la fuerza, el instinto, la sangre, el reinado de la oscuridad. Es el padre del fuego que vive en los volcanes.
Siempre había disputas entre Antu y Peripillán, que comprometían las luces y colores del Wenu Mapu; Peripillán envidiaba el color oro de Antu porque la llama no logra ennegrecerlo, y Antu el de su rival porque la llama reluce más que el oro en la oscuridad.
Los dos pillanes terminaron enfrentándose, Antu fue el triunfador, hundió a Peripillán en las profundidades del mapu (tierra) colocando grandes piedras sobre él.
Sin embargo la luz del fuego sigue existiendo, cuando se mueve tratando salir de su encierro, el mapu entero se sacude. A veces su cuerpo de llamas atraviesa las montañas hasta alcanzar las cumbres más elevadas, y por allí logra sacar un brazo o una mano que resbala por las laderas como una enorme culebra de fuego.
Pillán y Wangulén
    


Pillán es el espíritu del antepasado familiar. Los “Pillanes” de todas las familias estan bajo la mirada del “gran pillán” o Ngnechen, espíritu tutelar de la raza. La versión femenina es Wangulén (de Wangülen: “estrella”).
Espíritus benignos asociados comúnmente a volcanes y montañas, estrechamente relacionados con los humanos, no solamente porque han sido sus orígenes, sino porque ellos mismos pueden convertirse en wangulén o pillán.
Hay dos grupos:
– Antiguos: Aparecieron en el Wenu Mapu (cielo), cuando aún era oscuro y el tiempo no había comenzado, tuvieron la tarea de engendrar la luz para iluminarlo, son estrellas llenas de luces y colores.
– Antepasados: Corresponden a un fundador de un linaje o familia. Vigila y defiende a sus miembros. A ellos se les dedican oraciones para agradecerle por lo recibido y para que su pueblo sea beneficiado. De igual forma los hombres mapuches pueden convertirse en pillanes (las mujeres en wangulén) cuándo mueren si tuvieron una gran descendencia que los recuerden y que honren su memoria, y en vida siguieron las tradiciones y leyes mapuches.
Piuchén
    
Piwicheñ es una voz mapuche que significa “secar a la gente”, esta criatura mitológica es más conocida como Pihuchén, Piuchén o Piguchen.
Generalmente tiene el aspecto de una culebra voladora, que emite agudos silbidos. Pero además su cambiante apariencia tiene algo de humano, serpiente, ave, pez, cuadrúpedo, rana y murciélago. Suele estar cubierto de pasto, arbustos y cilindros retorcidos, a modo de cuernos ganchudos. Produce una sustancia tan irritante que al ser transmitida por el aire o por el agua ocasiona erupciones en la piel muy similares a la sarna.
Tiene una longevidad increíble , las alas le crecen cuando ha llegado a su edad madura, a la vejez se transforma en un pájaro del tamaño de un gallo o en un pavo joven, igualmente sanguinario. Posee una fuerza tan poderosa que puede derribar grandes árboles y levantar gigantescas olas que hacen naufragar embarcaciones.
Acostumbra vivir en lagos y ríos, donde su presencia ocasiona pánico, aquellos que tienen la desfortuna de contemplarlo, muy pronto morirán. En otras ocasiones petrifica a sus víctimas con su intensa mirada, para luego succionarles la sangre.
La siniestra presencia del Piuchén sólo se puede combatir mediante la intervención de la Machi.
Sumpall
    
Estos seres presentan una apariencia mitad humano, mitad pez, muy similares a las sirenas. Su parte humana es muy bella, con pelo largo y dorado. Generalmente son femeninos, aunque existen masculinos, e incluso de forma totalmente humana.
Son los encargados de cuidar los ríos, lagos y mares; donde ellos viven nunca faltará agua.
Dependiendo del género que tuvieran, toman hombres o mujeres que voluntariamente se someten encantados por los sonidos y voces que los dirigen al fondo de las aguas, a un lugar llamado Sumallhue.
Los sumergidos a veces vuelven cargados de frutos marinos a consolar a sus familiares. Algunos cuentan que mientras el Sumpall los retiene se convierten en aves que no vuelan pero son excelentes nadadoras.
Para la cultura mapuche, todo lo que se quita debe ser repuesto, así si Sumpall ha raptado una mujer, la familia de ella recibe un pago (gapitún). Se dice que los masculinos fecundan a las mujeres que van solas a las orillas de las fuentes de agua.
Los primeros Sumpall fueron creados por Ten-Ten, la serpiente buena, a partir de los hombres que se ahogaron en la gran batalla de las serpientes míticas.
Pueden cobrar venganza contra las personas que hacen daño a los ríos, lagunas y otros lugares relacionados con el agua.
Trempulcahue
    
Los Trempulcahue son cuatro ballenas, criaturas mitológicas encargadas de llevar las almas de los muertos hasta el “Ngill chenmaywe” (sitio de reunión). Este lugar según la mayoría de los relatos era la Isla Mocha.
En la isla, las ánimas (pillú) se convertían en espíritu (alwe); y partían hacia la lejana “Región de Occidente”.
El ritual funerario denominado por lo mapuches “aun” dependía de la importancia del fallecido. Su objetivo era alejar a los malos espíritus que pudieran llevarse el alma.
Los Trempulcahue, a las que nadie vivo puede ver, son cuatro mujeres ancianas que se transformaban a la caída del sol. Para costear su transporte los allegados deben colocar “llancas” (piedras de color turquesa) junto al difunto, más un plus si era acompañado sus perros y caballos.

La Isla Mocha está situada a 34,2 km. de la costa chilena, a la altura de la ciudad de Tirúa. Su nombre antiguo era Gueuli, y estuvo habitada por unos 1000 Lafkenches (mapuches de la costa).El navegante y explorador italiano Juan Bautista Pastene (1507-1580), lugarteniente de Pedro de Valdivia, fue el primer europeo en visitarla (1544).Posteriormente el holandés Joris Van Spilbergen (1568 – 1620) en una expedición de piratería hacia los asentamientos españoles de la costa de California, tras pasar por el estrecho de Magallanes, hizo escala en la isla en 1615. El grabado representa este acontecimiento.

Wekufe
    
El Wekufe es un espíritu dañino, su concepto es amplio pues puede abarcar al sujeto o ser una cualidad o agente. Generalmente es usado como nombre genérico de los seres míticos malignos.
Pueden ser entidades vivientes materiales, sutiles o extracorpóreas que proyectan o provendrían de las fuerzas o energías wekufes, energías que se caracterizan por su tendencia a perturbar o destruir el equilibrio existente en el mar y la tierra; siendo causante de enfermedades, destrucción y muerte.
Provienen del Minchenmapu, lugar al oeste y fuera del Mapu (tierra) y a diferencia de todo ser viviente o espíritu no poseen ánima propia.
La llegada al Mapu se habría producido en la antigua batalla que tuvieron los espíritus Pillanes, la cual provocó que el admapu (normas y valores) fuera quebrado y todo el Wenu Mapu (mundo del bien) fuera convulsionado y con ello se provocara el cese de su perfecta armonía. En la confusión pudieron salir del Minchenmapu, desde entonces recorren el Mapu y habitan en el Mag Mmapu (el mundo del mal, al oeste, bajo el Mapu).
Se dice que muchos Wekufes permitirían ser manipulados por los Calcus (hechiceros mapuche, brujos), para que estos los utilicen como un medio místico de obtener poder, y para “enfermar” o matar a otras personas.
La energía o fuerza cósmica emanada puede ser concentrada y proyectada a distancia, como también condensarse en forma sutil o grosera dentro de un ser vivo o una cosa.
Puede ser irradiada por el pensamiento o emoción de un hombre, odio, ira, envidia, etc., por un espíritu maligno, por el alma de un difunto irritada, o por cualquier ser de cualidad Wekufe.
Es energía disolvente, destructiva, perturbadora, al penetrar en un organismo biológico cuyo estado orgánico y funcional es armónico, provocará la enfermedad.
Esta energía se materializará en forma de astillas, piedritas, gusanos o insectos y serán la causa inmediata que provoca enfermedad.
El Mapuche tendrá dolores o perturbaciones molestas apenas se introduzca la enfermedad en su cuerpo, además quebrantará su resistencia psicológica a la enfermedad, favoreciendo la energía intrusiva.
Estas intrusiones se dan en lugares de población más densa, porque abundan allí los desequilibrios de tipo emocional negativo (envidia, etc) que proyectan wekufe.
El Wekufe tiene el poder de adueñarse y esclavizar al pillú (ánima del muerto reciente que se resiste a alejarse de su cuerpo), mientras esta no se transforme en en espíritu alwe (espíritu más maduro). El calcu también se aprovecharía de esta cualidad, para utilizar a su wekufe como medio para atrapar a los pillú. Al ser atrapada el pillú este sería también utilizado para hacer daño a otras personas.
Los Wekufes también pueden ser enviados por los espíritus o se les permitiría hacer daño, si el Mapuche no ha realizado las ceremonias Nguillatun; por haberse burlado o no creído en un Machi; por ingerir comida sin haber solicitado permiso previo de caza o recolección al espíritu Ngen de la especie, sea esta animal, vegetal o mineral, y principalmente por no respetar las leyes del admapu.
En la tradición Mapuche, el tener al wekufe en el cuerpo se dice en el idioma secreto o sagrado de las Machi: kalüleluuk’len (“estar en el cuerpo”). Para ser extraído el Wekufe se debe realizar la ceremonia del Machitún.
A la llegada de los españoles a América, al igual que con el Gualicho, los misioneros asociarían incorrectamente a los Wekufes y usarían la palabra como sinónimo del diablo, los demonios o de una fuerza del mal o diabólica; hecho que provocaría confusión y cambiaría parcialmente el concepto de Wekufe incluso dentro del mismo pueblo Mapuche.
    

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