Vinicius de Moraes – Brasil

B_Brasil

Vinicius de Moraes


 

Ausencia

Dejaré que muera en mí el deseo
de amar tus ojos dulces,
porque nada te podré dar sino la pena
de verme eternamente exhausto.
No obstante, tu presencia es algo
como la luz y la vida.
Siento que en mi gesto está tu gesto
y en mi voz tu voz.
No quiero tenerte porque en mi ser
todo estará terminado.
Sólo quiero que surjas en mí
como la fe en los desesperados,
para que yo pueda llevar una gota de rocío
en esta tierra maldita
que se quedó en mi carne
como un estigma del pasado.
Me quedaré… tú te irás,
apoyarás tu rostro en otro rostro,
tus dedos enlazarán otros dedos
y  te desplegarás en la madrugada,
pero no sabrás que fui yo quien te logró,
porque yo fui el amigo más íntimo de la noche,
porque apoyé mi rostro en el rostro de la noche
y escuché tus palabras amorosas,
porque mis dedos enlazaron los dedos
en la niebla suspendidos en el espacio
y acerqué a mí la misteriosa esencia
de tu abandono desordenado.
Me quedaré solo como los veleros
en los puertos silenciosos.
Pero te poseeré más que nadie
porque podré irme
y todos los lamentos del mar,
del viento, del cielo, de las aves,
de las estrellas, serán tu voz presente,
tu voz ausente, tu voz sosegada

(Versión de Mariano Ramos)

Soneto

Esa mujer que se arroja fría
y lúbrica en los brazos, y a sus senos.
Me aprieta, me besa y balbucea
versos, rezos a Dios, votos obscenos.
Esa mujer, flor de melancolía
que ríe de mis pálidos recelos,
la única entre todas a quien di
caricias que jamás a otra daría.
Esa mujer que a cada amor proclama
la miseria y grandeza de quien ama
y feliz de mis dientes guarda huella.
¡Un mundo, esa mujer! Es una yegua
quizás, pero en el marco de una cama
nunca mujer alguna fue tan bella.

(Versión de Mariano Ramos)


Para vivir un gran amor

Para vivir un gran amor,
se necesita mucha concentración y mucha sensatez,
mucha seriedad y y poca risa – para vivir un gran amor.

Para vivir un gran amor,
es menester ser un hombre de una sola mujer;
pues ser de muchas, ¡vaya! Eso es fácil…
– No tiene mérito alguno.

Para vivir un gran amor,
primero es preciso consagrarse caballero
y entregarse a su dama por entero, no importa cómo sea.

Hay que convertir el cuerpo
en una morada donde se encierre a la mujer amada
y luego apostarse afuera con una espada- para vivir un gran amor.

Para vivir un gran amor, os cuento,
es necesario prestar atención a los “viejos amigos”,
que por querer acapararnos, pueden estropear el gran amor.

Hay que tener muchísimo cuidado
con cualquiera que no esté enamorado,
pues quien no lo está, está siempre preparado
para fastidiar el gran amor.

Para vivir un gran amor, en realidad,
hay que convencerse de que la verdad
es que no existe amor sin fidelidad – para vivir un gran amor.

Pues quien traiciona su amor por vanidad
es un desconocedor de la libertad,
de esa inmensa, indivisible libertad que trae un sólo amor.

Para vivir un gran amor,
“il faut”, además de ser fiel
ser un buen conocedor del arte culinario y del judo

-para vivir un gran amor.

Para vivir un gran amor perfecto,
no basta sólo con ser un buen sujeto;
es preciso también tener mucho pecho -pecho de remero.
Es preciso mirar siempre a la persona amada
como a la primera novia y a su viuda también,
amortajada en su amor muerto.

Es muy necesario tener preparado
crédito para rosas en el florista
– ¡mucho, mucho más que en la modista! –
para complacer al gran amor.
Pues de lo que el gran amor quiere saber,
es de amor, de amor sin medida;
después, un tutuzinho com torresno es un punto a favor…

También puntúa saber hacer cositas:
huevos revueltos, gambas, sopitas, salsas, strogonoffs
– comiditas para después del amor.
¿Y qué hay mejor que ira a la cocina
y preparar con amor una gallina con una rica y sabrosa farofinha,

para tu gran amor?

Para vivir un gran amor
es muy, muy importante
vivir siempre juntos y hasta ser, en lo posible,
un solo difunto, para no morir de dolor.
Es necesario un cuidado permanente,
no sólo con el cuerpo sino también con la mente,
pues cualquier bajón tuyo, la amada lo siente –
y se enfría un poco el amor.

Hay que ser muy cortés sin cortesía;
dulce y conciliador sin cobardía;
saber ganar dinero con poesía – para vivir un gran amor.
Es necesario saber beber whisky,
(¡con un mal bebedor nunca se arriesgue!)
y ser impermeable al qué dirán, que nada quiere con el amor.
Pero todo esto no sirve de nada,
si en esta selva oscura y desorientada
no se supiese hallar a la amada
-para vivir un gran amor.

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