Mitología Tehuelche – Otras leyendas

Kápenke, el flamenco 


Anoon tenía la misión de avisarle a Kápenke de la reunión de la laguna, y se fue caminando despacio para no levantar sospechas, ya que un gigante lo estaba observando. Siguió husmeando la tierra y muy poco a poco se fue alejando. Pero lo hizo tan lentamente, que Kápenke se enteró demasiado tarde de la reunión. En ese tiempo Kápenke era totalmente blanco y no tenía los hermosos colores que hoy le vemos. Cuando Anoon le comunicó la noticia, levant vuelo y lo más veloz que pudo enfiló hacia la laguna. Pero ya se habían ido todos. Ante la buena voluntad y toda la tristeza de kápenke, Elal le dió como premio los colores que habían en el cielo en ese momento. Aún así Kápenke parece vivir siempre apenado y permanece en actitud melancólica en las lagunas de Aoni Güent. 


Tons y los malos espíritus 


Tons, la oscuridad, ante la presencia del sol o de la Luna se alejaba de la Tierra para encontrarse con el Tiempo, su consorte. Con él engendró los tres malos espíritus principales: Kélenken, Maip y Axshem, que andan por Aoni Güent diseminando males de todo tipo. Kélenken y Maip eran mellizos. Maip es el viento helado y acompaña su hermano apagando los fogones, entumeciendo los miembros de los seres, matando a los pajaritos sin guarida y helando los tiernos brotes de las plantas. Axshem se caracterizaba por anunciar su presencia con un fuerte olor a azufre. El vive en un manantial sulfuroso, cerca de Oren Aike, del que continuamente brotan burbujas. Salia sólo en noches muy oscuras. En cuanto a Kélenken, tiene forma de un gigantesco karro, el carancho, es todo negro, y sus manos y patas terminan en tres dedos con gruesas y afiladas uñas. Tmbién tiene una larga cola terminada en dos puntas. Disfruta del dolor de los seres. Aparece en los partos difíciles para beber las lágrimas de las madres y embrujar a los recién nacidos. También aparece en los casos de fiebre y delirio, agitando las alas y riendo 


Las estrellas (Terke) de los aonikenk


Teluj es el lucero de la tarde, apare ce en cuanto se esconde el sol. Es la hija del sol y de la luna. Elal se enamoró de ella, y le pidió a su madrina que se convirtiera en cisne, para llevarlo al cielo a pedírsela al sol. La madrina de Elal era shoikn, podía convertirse en lo que quisiera. El viaje fue largo. Volaron hacia el este, hacia donde nace el sol, y al anochecer Elal arrojó una flecha al mar, la que al pegar en el agua salpicó formando varias islas donde descansaron. Después continuaron el viaje, teniendo que soportar muchas dificultades, hasta que llegaron al sol. Este, al enterarse del propósito de Elal le dio una cantidad de pruebas con la promesa de que si vencía le daría la posibilidad de casarse con su hija Teluj. Todo fue difícil, pero Elal venció y desde entonces vive en el cielo aguardando la llegada de los paisanos que lleva Uendeunk, el espíritu bueno, una suerte de angel guardián. Ellos conversan con Elal antes de convertirse en estrellas que pueblan el cielo infinito, desde donde miran y tratan de ayudar a los que quedan en Aoni Güent, mientras los esperan. La Vía Láctea está formada por las plumas que vuelan cuando los paisanos andan cazando en el cielo. 
Choiols, la Cruz del Sur, es el rastro de Oóiu, el avestruz, que se trepó por Gijer, el arco iris. 
Cheljelen es el iatchicoi, la boleadora, que Korkoronke le erró a Kakn. 
Las pequeñas estrellan que titilan son los pajaritos que mueren, por eso nunca se los encuentra muertos en Aoni Güent. Ellos saben cuando van a morir, y entonces vuelan al cielo. 


Uendeunk 


Cuando muere un aonikenk, Uendeunk, el espíritu bueno y protector, lleva al alma ante Elal y le cuenta todo lo que hizo durante su vida: si siempre hizo el bien, si cuidó la familia y los niños, si fue hospitalario, su fue buen amigo y respetó la palabra, si fue buen cazador, si cazó muchos pumas. También tiene en cuenta si enseñó a sus descendientes los hechos de Elal. Entonces Elal los recibe y se quedan junto a él, aguardando la llegada de todos los que aún están en Aoni Güent. 
Uendeunk acompaña a los niños desde que nacen y ayuda a los chónik en todo lo bueno, cuidándolos del mal y de su influencia. Durante los atardeceres Uendeunk ronda las tolderías, propiciando el momento para que los ancianos narren sus historias a los jóvenes. 
    

Fuente: grupos.emagister.com – Recopilación personal sobre libros de Mario Echeverria Baleta -(Joiuen Tsoneka, Vida entre los Tehuelches) 
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