Hormiga Negra – Bandidos rurales

“Hormiga Negra me llaman y vengo de San Nicolás, y si alguno quiere probar si esta hormiga es brava y pica, salgan machos a peliar y verán quién se achica”. 
“Siempre fui un gaucho honrado y obediente con la ley, trabajando como el buey y como lo he resignao, pero, como me han clavao su picana la justicia y segao por su codicia el Alcaide me sentencia, sin más ley que mi conciencia yo mesmo me haré justicia”. 
(Así comenzaba el radioteatro con la obra “Hormiga Negra”, emitida en los comienzos de la década del setenta por LT2, emisora rosarina).
    

Hormiga Negra

    
Si un personaje de leyenda local tiene que ocupar un lugar privilegiado ese es el caso del famoso gaucho “Hormiga Negra” apodo de Don Guillermo Hoyo, nacido en San Nicolás de los Arroyos, precisamente en el Alto Verde, en las cercanías del histórico Arroyo del Medio, a mediados del año 1837.
En la antigua Parroquia, según lo anotado en el Libro X (folio veintiséis) del Registro de Bautismos, dice lo siguiente:” El primero de diciembre de mil ochocientos treinta y siete, puse óleo y crisma a Guillermo Hoyo, de cinco meses, hijos legítimo de Doña Rosa Sejas y Don Leonardo Hoyo_ Doy Fe: Juan Páez cura y vicario”
Escritores, nativistas y narradores le han dado fama de gaucho valiente que se hacia respetar y su coraje quedó demostrado ampliamente cuando se desempeñó como soldado de artillería combatiendo en las batallas de Cepeda y Pavón donde se consumó la unión nacional. También trabajó como peón y resero.
En mil ochocientos cincuenta y nueve se unió en matrimonio en la ciudad de Rosario Provincia de Santa Fe, con Juana de los Dolores Acuña, nativa de esa ciudad, este enlace está asentado en los archivos de la catedral Rosarina.
Su hogar nombrado como “el rancho de los Hoyo”, se situó en la zona conocida como “la punta del callejón” que conducía al famoso boliche “La Bola de Oro”. Actualmente se encuentra en pie el ombú que estaba situado en la casa del gaucho, camino a la “Papelera”, hoy denominada Villa Hermosa. (Zona Oeste de la ciudad). 
Su apodo de Hormiga Negra no coincidía con su color de piel pues era rubio y de ojos claros, sí, era de baja estatura y aunque algunos historiadores dicen que heredó el apodo de su padre, al entrevistar al chozno del gaucho Hormiga tuve la versión de que cuando éste se hallaba en la cárcel cumpliendo la condena por un delito que no cometió, expresó las siguientes palabras en una tarde en que se encontraba con su compañero d celda, y al ver hormigas que pasaban por debajo de la reja de su prisión dijo:-“¡Como me gustaría ser hormiga para poder salir en libertad!…” de ahí que quedó el mote que todos conocemos.
Lo acusaron a este personaje de varios crímenes donde no existieron constancias fidedignas de su autoría, como por ejemplo del asesinato de Santiago Andino que fue muerto en Santa Fe, y de otros hechos criminales rodeados de análogas características, en cuanto a la alevosía de quien lo reprodujo.
Haciendo referencia al crimen de la señora Lina Penaza de Marzo ocurrido el catorce de septiembre de mil novecientos dos fue donde resultó culpable nuestro gaucho, la razón de tal acusación fue por el hecho de Guillermo Hoyos siempre concurría a la despensa de esta señora en busca de verduras y otros menesteres, los asaltantes, donde se encontraba también el autor de homicidio, ya estaban en la tienda cuando Hoyos realizó sus compras, al retirarse a su rancho y como en la noche anterior había llovido las huellas del caballo condujeron a la justicia hasta allí. Este mal entendido le costó largos años de prisión, hasta que la esposa del verdadero asesino Martín Díaz, se presentó a la justicia luego de una disputa conyugal y entregó las joyas que tenía en su poder porque eran de la víctima. De esta manera Hormiga Negra recupera la libertad y cuando se encuentra cara a cara con el asesino este le dice arrepentido: “perdón don Hormiga”. Esta anécdota es muy conocida.
Una vez reintegrado a su rancho siguió peleando contra la miseria, rodeado de hijos y nietos.
La vida era dura y no había jubilación para los gauchos, menos cuando éstas carecían de un sindicato que agrupara a los malevos…
Nicoleños que lo llegaron a conocer en sus últimos tiempos lo recordaban caminando trabajosamente apoyado en un bastón y saboreando unas “ginebritas” en el almacén de Ramos Generales del señor Ernesto Giovanelli, (actualmente su edificación se conserva en pie en la esquina que forman las calles Echeverría y Lisandro De La Torres), lamentablemente en esa etapa final de su existencia ya se encontraba muy deteriorada su salud. La muerte lo sorprendió el primero de enero de mil novecientos dieciocho. 
Jorge Cantero

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Un pensamiento en “Hormiga Negra – Bandidos rurales

  1. Anonymous

    No sabia mas de lo que habia leido en el libro,ni que habia vivido hasta el 17 ni existiera una fotografia. Me gustaria ver otras fotos..? Una parte que me gusta, es cuando caen a comprar al almacen 2milicos y los boquea y a uno le pega un bolaso, jaja! y estos luego le dicen para asustarlo que venian llegando al pueblo una partida de muchos soldados y hormiga se planta y decide quedarse y pelear,jaja! que coraje,!No conocia el miedo!! OTRA QUE RAMBO!!

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