Horacio Butler – Argentina


Horacio Butler

Nació en Buenos Aires, el 28 de agosto de 1897. En 1915 concurrió a la ANBA pero, lejos de optar por la corriente impresionista vigente en aquel entonces, abogó por una pintura de carácter plano. En 1922 viajó becado a Europa, radicándose en Alemania. Allí perfeccionó la técnica pictórica y se mantuvo distante de la tendencia expresionista, de gran auge en ese momento. Luego se trasladó a París, donde tomó contacto con el Cubismo. Sintiéndose profundamente atraído por ese movimiento de vanguardia, asistió a los talleres de André Lothe y Emile Othon Friesz. En esos cursos conoció a otros artistas que estaban formándose en la capital francesa. Entre ellos, Aquiles Badi, Héctor Basaldúa, Alfredo Bigatti y Pedro Domínguez Neira, quienes más tarde constituyeron el Grupo de París. La agrupación no tuvo una propuesta estética unificadora y llegó a caracterizarse por la diversidad de expresiones. Sin embargo, la necesidad de implementar un lenguaje innovador, acorde con los procesos de modernización, fue la premisa que reunió a sus integrantes.
Butler regresó a Argentina en 1933 y expuso sus obras en AABA. 
A lo largo de su trayectoria, llevó a cabo una basta producción ocupando un importante rol dentro en uno de los momentos de transición del arte argentino.
Sin llegar a una completa ruptura con las estéticas vigentes renovó su lenguaje plástico en forma continua. Sin embargo, más allá de las transformaciones, siempre aspiró al sentido de síntesis constructiva planteado por Paul Cézzane y se destacó como un exquisito y contenido colorista.

Retratos, interiores y naturalezas muertas de eximias combinaciones cromáticas constituyeron algunos de los tópicos abordados por Butler. 
Hacia la década del 40 inició una nueva etapa de producción. A partir de la revisión de su propia historia personal, el artista retomó recuerdos de su infancia para plasmar en sus telas. La ciudad de Tigre, provincia de Buenos Aires, sus islas, ríos, las casonas y la intimidad familiar fueron algunas de las temáticas elegidas por entonces.
Probablemente Pescador corresponda a ese período. Representados a partir de cierta mirada nostálgica, un hombre y su hábitat configuran la imagen. La construcción de la obra se encuentra basada en un dibujo firme pero subyacente, donde el autor definió los planos a través de formas cerradas y contornos ceñidos. Apoyado en una visión fiel de la realidad, el artista empleó una refinada paleta de tintes bajos. Esta, al igual que otras obras, marcó el reencuentro del pintor tanto consigo mismo como con el país.
Además de su labor como pintor, en sus últimos años, Butler se dedicó a la confección de tapices realizando el más grande de América para la Iglesia de San Francisco, en Buenos Aires. 
En 1943 fue nombrado Miembro de Número de la ANBA y jurado permanente del Premio Palanza.
Su personalidad multifacética lo llevó a crear escenografías y vestuarios de ópera para importantes presentaciones en el Teatro Colón de Buenos Aires, Solís de Montevideo y La Scala de Milán, recibiendo el Premio Verdi por una de ellas.
Ha publicado diversas obras literarias, tales como La pintura y mi tiempo, de carácter autobiográfico, y Francisco.
Obtuvo diversos reconocimientos, entre los que cabe destacar: Gran Premio Cinzano 1957, Gran Premio del FNA 1973, y Premio Fundación Alejandro Shaw 1981.
El MNBA y el MPBALP son algunas de las instituciones dedicadas al arte que poseen obras del autor.
Falleció en Buenos Aires, el 17 de Marzo de 1983.

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