Mitología Tehuelche – 6a Parte

Los trabajos de Elal
    
Enterado el Sol del motivo del viaje, sentenció: \” Si superas algunas pruebas que te daré, tendrás mi consentimiento. Si quieres ser mi Ikorker (yerno), debes traerme primero dos huevos de avestruz para hacer una tortilla, pero cuídate porque los vigila un Mekseush, avestruz macho, muy malo\”. Elal se hizo un casco con unas lajas de roca atadas con tientos para protegerse. Entonces partió a buscar el nido. En el camino alguien le arrojó dos huevos de avestruz que estallaron sobre el casco sin lastimarlo. Luego encontró al avestruz echado en su nido y comenzó a acercarse despacio, sutilmente. Mekseush se puso inquieto y quiso levantarse para atacarlo, pero Elal le disparó un flechazo que le atravesó el cogote y lo mató. Sacó dos huevos y se los llevó a su futura suegra. Al verlos, Keengenkon exclamó:
– \” Qué has hecho! No debiste quitarle los huevos a Mekseush, que es de mi familia!\” y se puso a llorar.
El Sol dijo:
– \”Eres muy astuto… ahora me traerás un cuero de cogote de guanaco para hacer una aljaba\”.
Elal salió presuroso y se encontró con Guijer, el arco iris, quien le dijo:
-\” Arriba de aquella loma hay un guanaco grande\”.
Elal lo vió y fue bordeando una laguna para acercarse. El guanaco lo vio y vino corriendo para atacarlo, pero Elal se convirtió en un tool, un guanaquito, y salió corriendo hacia la laguna perseguido por el guanaco adulto. Este empezó a cortar camino y se metió en la laguna. La madrina de Elal, convertida en pantano, le dijo : \”Tu no entres\”. El guanaco de pronto se encontró apresado en el fango sin poder moverse, y tool recobró su forma de hombre, matando al viejo guanaco de un bolazo. Le sacó el cuero \”en bolsa\” y se lo llevó a la Luna. Muy grande fue la sorpresa de ésta, ya que ese guanaco estaba puesto especialmente para matar a la gente. Entonces, para vengarse le pidió a Elal que fuera a buscar piedras para hacer unos raspadores, ya que debía preparar unos cueros. \”Allá\” le dijo, señalando una loma \” hay de la piedra que necesito\”. En realidad era una trampa, ya que esas piedras solían explotar y seguramente matarían a Elal. Pero el fue muy cauteloso. Se tomo un tiempo para estudiar el lugar y construyó un refugio bajo unas rocas, desde donde tiró una piedra con la honda contra el cerro, lo que hizo tres explosiones, generando una lluvia de piedras… pero a Elal no le hicieron nada, porque estaba bien protegido. Cuando salió de su refugio, recogió todas las piedras que quiso y se las llevó a Keengenkon.
La Luna quedó muy sorprendida y llorando decía:
-\” Que hombre! Todo lo puede! Qué haremos? No podemos matarlo… tendremos que darle a nuestra hija Teluj….\”.
Luego, dirigiéndose a Elal le dijo:
– \”Vuelve mañana, tengo que esperar el regreso de Keengenken\”.
Al día siguiente, muy temprano, Elal se presentó ante el Sol, quien le dijo:
– \” Has cumplido las pruebas con inteligencia, astucia y coraje, pero para casarte con mi hija tendrás que rescatar el brazalete de bodas, que un Shoikn robó y lo ocultó dentro de una caverna\”.
– \”Eso será muy simple\”.
-\” No creas Elal, pues la caverna está custodiada por un guanaco que mata con la sola mirada, y además el brazalete está escondido dentro de un huevo de avestruz podrido y envenenado\”.
Elal primero tuvo que ubicar la barranca donde se hallaba la cueva. Después su madrina, convertida en mosca, le susurró al oído: \” Escóndete para que no te vea el guanaco, y yo lo molestaré para distraerlo. Entonces lo matas\”
Voló la mosca y se le posó en una oreja, luego en la otra, después en los ojos El guanaco cabeceaba, tratando de ahuyentarla, pero ella se le introdujo en la nariz, haciéndole cerrar los ojos para estornudar. Elal aprovechó ese momento para arrojarle el shome, pegándole un tremendo bolazo que lo mató. Entonces entró a la caverna. Primero encendió una antorcha con la que se internó en la profunda oscuridad de la cueva. Tras mucho caminar encontró el huevo, pero no lo tocó. Señaló el lugar y regresó hasta la entrada donde estaba el guanaco muerto, y le sacó el cuero. Regresó hasta donde estaba el huevo y extendió el cuero sobre el. Retirándose a una distancia prudencial tomó su arco, tensó la cuerda y le disparó un flechazo al cuero. Una sorda explosión indicó el éxito. Esperó un momento y luego con sumo cuidado, utilizando una de sus flechas, retiró el brazalete. \”No lo toques! está envenenado!\” le dijo la mosca-madrina.
Entonces Elal quemó el brazalete en la antorcha, eliminando así el veneno.
Habiendo cumplido Elal la prueba de rescatar el brazalete, regresó ante la presencia de Keengenken, el Sol, con su madrina convertida en mosca junto a su oreja. El Sol le dijo:
– \”Conversaremos acerca de la boda, Siéntate!\”
– \”No te sientes!\” le dijo la madrina \”bajo el asiento hay un pozo sin fondo por donde caen los que se sientan\”
Y Elal le respondió que ante tan gran cacique del cielo, prefería continuar de pie.
– \”Eres muy astuto! Vamos a dar un paseo\”.
Caminaron hacia donde estaban las mujeres jóvenes y elegantes, una linda y la otra fea. Allí el Sol le dijo:
-\”Nos has ganado, no hemos podido contigo. Una de ellas es Teluj, elije!\” Dijo señalando a ambas mujeres.
Pero el astuto Elal, advertido por su madrina de que ninguna de ellas era Teluj, miró atentamente todo y dando un fuerte soplido volteó la mampara de cueros de un toldo que había allí y dejó al descubierto a una mujer de aspecto horrible. Era Teluj. Keengenkon, su madre, la había disfrazado para que no fuera reconocida, pero la mosca le susurró al oído a Elal : \”Es ella, solo está disfrazada\”.
-\” Esa es Teluj!, con ella me casaré! \” Dijo Elal.
– No, no! No te cases con ella! Mira lo fea que es!\” Decía el Sol.
Pero al ver que Elal no cedía, la Luna dijo:
– \”Cásate con ella si quieres, total es horrible\”.
Elal dio tres soplidos y todo el encantamiento terminó, y la hija del Sol y de la Luna volvió a su estado natural, resultando la mujer más hermosa jamás vista.
Entonces la Luna le murmuró al Sol:
-\” Dejemos que se casen, después de todo la noche de bodas el morirá, como murieron todos los que la pretendieron\”.
Pero la mosca- madrina le advirtió al héroe:
– \”Huye con ella esta misma noche! Ni el Sol ni la Luna te la darán jamás!\”
Y esa noche, que fue de Luna nueva, Elal y Teluj escaparon, y Teluj nunca más se dejó ver por su padre, ya que en cuanto el sol sale, ella se esconde, temiendo su ira.
Keengenkon estaba segura que Elal moriría sin consumar el matrimonio con su hija, ya que había pactado con un espíritu maligno la muerte de los pretendientes de su hija, y en dos oportunidades había tenido éxito. Y una vez muerto Elal, Teluj regresaría.
Pero Elal era demasiado fuerte para un simple espíritu maligno, y nada pudo con el. Así se quedo Elal viviendo un tiempo con su amada en las tierras de Oriente. Pero Elal, viendo la contrariedad de su suegra, y no pudiendo convencerla ni amigarse, comenzó a caminar solo hacia el mar, y caminó sobre el agua hasta llegar a una isla donde estaba el cisne que lo llevaría de regreso a Aoni Güent. Así dejo por un tiempo a su mujer, para que pudiera estar otra vez con su madre.
    

   
Fuente: emagister.com

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Un pensamiento en “Mitología Tehuelche – 6a Parte

  1. Anonymous

    muy linda historia!!! interesante todo lo que publicas.

    feliz cumple bloggero !!!!!!!!!!!, que pases un día especial

    la laucha escu.

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