Mitología Tehuelche – 4a Parte

El viaje a Aoni Güent
      
Elal, transportado por el cisne, decidió descender sobre la cúspide de una hermosa montaña que de lejos se veía azulada, para contemplar desde allí la tierra en la que viviría en el futuro. A esa montaña la llamó Xaltelk o Chalten, que quiere decir azulado. Elal miró todo lo que le rodeaba y permaneció en la cumbre tres días, asistido por sus amigos los pájaros que lo abrigaban con sus plumas y le traían alimento. Luego comenzó a descender. Entonces le salieron al encuentro dos terribles enemigos: Kókeshke y Shie, el frío y la nieve, asistidos por Maip. Entonces Elal tomó dos piedras de las barranca y golpeándolas sacó chispas para encender fuego en una caleta donde había un viejo nido de cóndores. Kókeshke y Shie quedaron estupefactos, y temiendo que Elal les enseñara a los seres vivientes la forma de encender el fuego, se alejaron sin volver a molestarlo. Elal demoró otros tres días en bajar, llegando hasta un campamento aonikenk, donde lo recibieron con alegría y lo albergaron, integrándolo al grupo. La shoikn (hechicera) de la tribu lo tomó a su cuidado, y el les enseñó a los chónik el uso del arco y las flechas, y también a encender el fuego.
Los gigantes persiguieron siempre a Elal, ideando muchas trampas y artimañas para eliminarlo. Oiye, el cóndor, vió desde lo alto cuando los cisnes trajeron al niño a la cima del Chalten, y le avisó a los gigantes para ganarse su amistad. Noshtex llegó a Aoni Güent y empezó a perseguir a Elal, pero no pudo apresarlo, ya que en la persecución Elal creó entre ambos una selva impenetrable, donde el gigante, por su tamaño, no pudo entrar. Noshtex no se dio por vencido, y habló con un poderoso brujo llamado Takaurr, el que le propuso un plan para eliminar a Elal, consistente en convencer a Shintaukel, un cazador de gran parecido físico con Elal, para que lo mate y lo reemplace en el liderazgo. Para ello Shintaukel acompañó al gigante a la Isla de la Creación, donde se reunieron los tres, regresando luego Shintaukel bajo la protección del gigante. Algunos dicen que viajó de regreso en alas de un chimango, integrándose a los grupos de cazadores y diciéndoles que venía a eliminar a Elal para ocupar su puesto. trataba de ganarse el apoyo y la amistad de los chónik.
Elal no sabía ni imaginaba estas intenciones. Cuando vio llegar a Shintaukel junto a un grupo de gente, fue a recibirlo cordialmente, pero Shintaukel lo atacó de inmediato, hiriéndolo. Entonces comenzó la lucha. El combate se realizó en el lugar llamado Chókeken Sechle (Meseta de Agua Salada, actual meseta del lago Cardiel). Esta era antes una tierra muy verde y llena de árboles, pero las gotas de sudor durante la lucha salpicaron la tierra y las aguas, dándoles un sabor amargo y convirtiendo en salares los alrededores. Aún quedan algunos árboles convertidos en piedra. Al anochecer, una manadas de pumas hambrientos, atraídos por el olor a sangre, los atacó a ambos. Elal parecía pronto a caer…. los partidarios de Shintaukel, creyéndolo vencedor, comenzaron a vitorear su nombre… pero ante el ataque de los pumas, la lucha tuvo que ser interrumpida para hacer grandes fogatas y así espantarlos. También mataron a muchos de ellos. Luego tardaron en encontrarse los rivales para reiniciar la lucha. Elal tuvo tiempo de recuperarse y entonces pudo vencer a su enemigo. Como en un momento de la lucha vio asomarse tras un cerro el rostro de uno de los gigantes que lo perseguían, Elal asumió que Shintaukel era el otro gigante transfigurado, por lo que entonces lo ató y lo llevó a su kau, le abrió el pecho y le comió el corazón. Entonces su amigo Terr Uer le reprochó su actitud, haciéndole notar que los gigantes tienen corazón de piedra.
Cuando los gigantes sufrieron la derrota de Shintaukel, trataron de convencer a Uekne, pero a pesar de todas sus promesas de grandeza, Uekne se mantuvo fiel a su amigo Elal. Un día, estando de caza en Chókeken Chaink (Meseta grande), Uekne entusiasmado se interno entre unos matorrales persiguiendo a un chulengo herido. Al salir a un claro fue atacado de imprevisto por un puma hambriento que lo hirió gravemente en la garganta. Aún así logró disparar una flecha con la que atravesó el cogote del puma agresor y lo mató. Pero el estaba muy mal herido. En vano llamó a sus compañeros. Estaban muy lejos y no lo podían oír…. ya no tenía fuerzas para caminar, había perdido mucha sangre. De pronto apareció un misterioso anciano, grande y fornido que lo alzó y lo llevó a su kau. Durante el trayecto le dijo: \”Tu eres fuerte y valiente como Elal, el puma te temerá y los chónik aclamarán tu nombre\”. Una vez dentro del kau, Uekne quedó completamente inconsciente, y al despertar por la mañana comprobó que estaba totalmente curado. Agradeció al anciano y salió presuroso para su aike, donde narró lo ocurrido a sus compañeros. Estos no le creyeron, a pesar de haber visto al puma muerto y la cicatriz en el cuello de Uekne. Luego se supo que el brujo curandero era en realidad Noshtex disfrazado que buscaba granjearse amistades mediante el uso de sus poderes. Pero Uekne jamás traicionó a Elal. 
        
        
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