Eduardo Falú – Tiempo de partir

           
   
             Qué me puede importar, después de todo, 
el trance de partir, si yo he logrado 
llenar cada minuto transcurrido 
con un claro vivir enamorado;
si la vida no fue, en definitiva, 
sólo un motivo para haber amado.
Qué me puede importar el corto tiempo 
que resta por vivir, si la jornada 
tiene un punto final ya establecido 
y la vida es la muerte demorada;
si hay un tiempo de amar, que yo he vivido, 
y otro de soledad, olvido y nada…
Tras los cerros, de a poco, como en lenta agonía, 
dibujando ceibales muere, lejano, el día… 
Renacerá la luz, y nuevamente 
cobrará su perfil la serranía.
Un tiempo de partir va señalando 
la urgencia de vivir como yo quiera: 
el rigor del invierno justifica 
el ansia de gozar la primavera;
si no pude encontrar la buena senda 
prefiero equivocarme a mi manera…
Quiero quedarme, aún, cuando me vaya, 
en la memoria de quienes me han querido, 
en los versos triviales que repita 
con su cantar algún desconocido;
o regresar en el perfil de un niño 
como ese amanecer que ha renacido…
Tras los cerros, de a poco, como en lenta agonía, 
dibujando ceibales muere, lejano, el día… 
Renacerá la luz, y nuevamente 
cobrará su perfil la serranía.
          

Letra: Albérico Mansilla – Música: Eduardo Falú


Albérico Mansilla
El poeta Albérico Mansilla, vive en la provincia de Córdoba, es autor de conocidas letras del folklore argentino. Le puso poesía a muchas composiciones de Romero Maciel -con el que logró precisamente sus obras más celebradas, como “Viejo Caá Catí”, “Lunita del Taragüí”, “Paraje Palmita”, “Corrientes Cambá”- y también compuso con artistas de otros géneros, como en el caso de “Tiempo de partir”, con Eduardo Falú, “Coplitas para mi muerte”, con Carlos Di Fulvio, y trabajos con Horacio Guarany y otros grandes de la música argentina.
‘Yo estudié el primer año de Magisterio en Posadas, porque en Corrientes no había esa carrera. Luego seguí mis estudios en Corrientes, de manera que iba a Caá Catí en vacaciones‘, recuerda el poeta.
Y fue en una de esas vacaciones, precisamente, cuando acompañó a un paisano amigo de su hermano en un viaje para llevar una tropita que tenían en la zona. Fue un viaje con lluvias, por el campo, ‘con esas capas brasileras que se usaban‘. Esas estampas comenzaron a quedarle grabadas. ‘Junté varias vivencias y las metí en esa canción‘, cuenta hoy don Albérico sobre ‘Viejo Caá Catí‘, quizá una de sus poesías más reconocidas. ‘Esa canción tiene el mérito de la vivencia‘, reflexiona el poeta, que incluso señaló que prefirió escribir sobre esas vivencias y sobre su tierra en lugar de escribir sobre temas de amor, como habitualmente sucede.
Alberico Mansilla, autor de temas antológicos que nutrieron el repertorio de los más grandes intérpretes, como en el caso de Ramona Galarza, recaló en Córdoba cuando de muchacho decidiera abordar la carrera de abogacía. Corría entonces la década del ’50.
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