Mitología Tehuelche – 3a Parte

La reunión de la Laguna 


Terr Uer había llevado al niño Elal lejos del alcance del malvado gigante, y entre todos los animales de la Isla lo alimentaban y le daban abrigo con sus cuerpos, hasta que pudo valerse por sí mismo. Elal crecía muy rápidamente, y pronto demostró tener gran inteligencia y precocidad. Pero sabiendo que en la Isla no había seguridad para su vida, Terr Uer decide convocar una reunión a la orilla de una laguna con todos los animales amigos del niño, donde todos expondr1an sus ideas para proteger mejor a Elal y sobre cómo eludir a los enemigos. Entonces encomendó al piche, al zorrino, al chorlo y al chingolito que les avisen a todos los amigos. Llamó al piche y le dijo: \”Avísales a los que encuentres, pero cuídate para que nadie te escuche ni se dé cuenta en qué andas\”. \”Así lo haré, con mucha cautela \”, respondió el piche, y salió con la cabeza agachada, como era su costumbre. 
\”Tú irás entre las matas\” le pidió al zorrino \”para que no te vean, y si te ven, que no imaginen siquiera que misión tienes\”. Y salió enseguida el zorrino, haciéndose el distraído, como si buscara algo para comer, con los ojos entrecerrados, husmeando el suelo y escarbando de vez en cuando. 
\”Chingolito\” ordenó Terr Uer \” tu irás por este lado, pero no hagas vuelos largos, más bien salta de mata en mata, y de esta manera nadie sospechará\”. Al momento, el avecilla comenzó su misión, como si anduviera persiguiendo mosquitos. 
Y en cuanto a Kius, el chorlo, Terr Uer le dijo :\” Tu irás por este otro lado, por las tierras más altas. El color de tu plumaje no será visto fácilmente en las barrancas\”. Y salió Kius a cumplir su mandato. 
Terr Uer encomendó esta importante misión a estos animales tan pequeños y lentos en lugar de hacerlo con la Mara o el Zorro , que son muy veloces, porque si los gigantes los veían correr, podrían sospechar y espiarlos, y por su gran tamaño pueden ser vistos con más facilidad. Y los pajaritos fueron elegidos porque desde el aire ubican rápidamente a los amigos y enemigos. 
Durante la reunión de la laguna cada uno presentó su propuesta para proteger al niño de los malos espíritus y de los crueles gigantes. \”Conozco muchas grandes y profundas cuevas, donde no lo hallará nadie\” propuso el piche. \”No es conveniente, tendría que vivir siempre bajo tierra, y es tan lindo disfrutar de la libertad, del aire, del sol! \” repuso la calandria. \”A mí me parece que podría andar disfrazado para eludir a sus enemigos\” opinó el mara. Y la lechuza dijo \” Mejor sería que lo vigilemos turnándonos día y noche. Nosotras de noche y los demás de día\”. Y Kius, el chorlo, propuso \” Cruzando Jono, el mar, se llega a Aoni Güent, una tierra grande, donde Elal podría vivir libremente\”.\”Nosotros durante el invierno viajamos al norte de esa tierra, podríamos llevarlo sobre nuestras alas\” agregó Kokn, el cisne. Entonces todos los animales allí reunidos aceptaron la propuesta y comenzaron los preparativos para el viaje. 
La avutarda aún no había vuelto de su viaje anual, pero al regresar las bandadas, de inmediato Terr Uer decidió avisarle, y para esta misión encomendó a Olje, el zorrino. Olje salió muy contento dando muestras de alegría a cumplir su misión. Esta actitud le llamó la atención a un gigante que lo vió. Entonces lo interceptó en su camino para preguntarle el motivo de su alegría. Tan grande fue el susto del animalito, que terminó por confesar la verdad, pero una lechuza que pasaba volando alcanzó a escuchar la infidencia y rápidamente fue a avisar a los participantes de la reunión de la laguna, donde la noticia causó estupor e indignación. En castigo por esto, Elal le hizo crecer a Olje la glándula del olor para que se defienda arrojando su pestilente rociada. Desde entonces, cuando Olje se encuentra con algún hombre lo enfrenta creyendo que se trata de un gigante; primero golpea con sus manitos el suelo invitándolo a retirarse, y si no lo hace le descarga una fumigada. Se dice que está muy arrepentido de haber sido tan cobarde. 
Ahora bien, Terr Uer le asignó a Teuepen, el pecho colorado, la difícil tarea de entretener con su canto a un gigante, para que se distraiga, mientras Elal esperaba el momento de su partida. Noshtex y Gosye sospechaban que algo se estaba gestando a sus espaldas, de manera que querían saber de que se trataba. El gigante aguzaba el oído en procura de oír un lejano rumor que venía de la laguna, por lo que le ordenó a Teupen que se calle, ya que su canto no le permitía captar las voces. Pero el avecilla, cumpliendo el mandato de Trer Uer, no sólo desoyó la orden, sino que alzó aún más su canto. El gigante se enojó tanto al no poder oír lo que pretendía, que le arrojó una astilla a Teuepen para que se callara, hiriéndolo en el pecho, justo en el momento en que terminaba la reunión de la Laguna, por lo que su misión estaba cumplida. El gigante lo dejó creyéndolo muerto. Pero cuando Teuepen se repuso un poco, alzó vuelo y se presentó ante los amigos con el pecho ensangrentado. Entonces Elal, luego de curarlo, en premio a su valentía le permitió lucir el color rojo en su pecho, como una condecoración. 
Durante la reunión de la laguna, cuando se estaba tratando acerca del viaje a Aoni Güent, Elal solicitó la presencia de Oóiu, el avestruz, ya que como era grande, no le sería difícil llevarlo en vuelo rápido, y mandó a Patn a avisarle que viniera enseguida.. En aquellos días el avestruz volaba y era muy resistente. Pero como demoraba mucho en llegar a la Laguna, y Kápenke tampoco lo hacía, Kokn fue designado para realizar la misión de conducir a Elal a su nueva morada. Cuando Oóiu finalmente llegó, se justificó diciendo que había venido caminando para no ser visto por los gigantes, que seguramente lo estarían espiando. Entonces Elal consideró que Oóiu caminaría siempre, no siéndole necesarias las alas, aunque las conservaría para recordarle su torpe proceder. Claro que al caminar aumentó la velocidad y resistencia de sus piernas. También se ganó la enemistad de Patn, el zorro, quien había cumplido su misión. Por ello los zorros persiguen a los avestruces y le comen los huevos y pichones.

Los pumas y los gatos no prestaron su colaboración a Elal cuando se realizó la reunión de la Laguna. Elal no los castigó, pero siempre fueron enemigos, no sólo del hombre, sino también de los animales. Se sabe que Elal tenía su kau construido y tapizado con cueros de puma. Muchas veces el puma intentó matarlo, pero cuando Elal inventó el arco y la flecha, comenzaron a temerle, por eso casi nunca ataca al hombre, salvo cuando lo ve solo y desarmado o distraído. Pero generalmente ante la presencia humana se esconde.
    

    
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