El enigmático monolito de Jinkiori


Para conocer la prehistoria de la Amazonía, se necesita estudiar arqueológicamente cualquier antigua huella de restos o artefactos humanos en la inmensa área de la cuenca del gran río.
Los petroglifos y las pinturas rupestres son elementos claves para comprender la compleja cosmogonía y el simbolismo ritual de los pueblos que vivían en la zona.
En el caso del monolito de Jinkiori, situado cerca al río Queros, en el departamento de Cusco, en Perú, el análisis de los petroglifos, pero sobre todo de la utilidad ritual de la totalidad de la piedra, es mucho más complejo.
Primero que todo, la roca, enorme y aislada, no parece estar conectada con ninguna otra, aunque a unos 200 metros se encuentra una piedra similar, pero más pequeña. Geológicamente, parece tener un origen volcánico, pero en la zona no hay volcanes activos, además, no está conectada en lo absoluto con alguna otra piedra de la misma consistencia, puesto que está en medio de terrenos blandos e inundables.
Algunos investigadores desarrollaron la hipótesis de que es un pedazo de meteorito, pero no  parece posible, ya que el tremendo impacto con la atmósfera terrestre debía haberlo desintegrado.
Es probable que la roca haya sido venerada por los antiguos pueblos de la zona, antepasados de los Huachipaeri, indígenas de lengua Arakmbut, que viven en la región desde tiempos remotos.
Su tierra de origen es el valle de Kosñipata, cuyo acceso se encuentra en la confluencia de los ríos Queros, Pilcopata y Tono, donde hoy surge el pueblo de Pilcopata. Desde la época de los Incas, los Huachipaeri efectuaban constantes intercambios con los pueblos andinos. Los mismos Incas habían establecido algunas bases en los valles vecinos, como Mameria (cerca al torrente homónimo, afluente del Maestrón), donde algunos Mitimaes o Mitmaqkuna (colonos Incas) se ocupaban de la producción de coca.
En el siglo XX, la constante expansión de los colonos peruanos provenientes de Lima, Arequipa o Puno amenazó el delicado equilibro de los Huachipaeri en su valle.
Hoy en día, los Huachipaeri son aproximadamente 80 y viven en las dos comunidades de Queros y Huacaria.
La existencia misma de esta etnia está en peligro, justamente por las cada vez más frecuentes incursiones de empresarios en la zona en búsqueda de nuevas tierras para la ganadería o para lucrativas actividades mineras.
Los petroglifos, (Fotos abajo), que fueron incisos directamente en el monolito, recuerdan signos de culturas amazónicas como espirales, cadenas retorcidas, triángulos dobles. También se encuentra allí una extraña figura denominada “la clave”.
Una de las características más interesantes del monolito es una especie de cuenco, como se ve en la segunda fotografía.
Es posible que esta cavidad sea totalmente natural, pero después de que se le observa más atentamente, se puede llegar a la conclusión de que tiene también un parcial origen artificial. En efecto, se notan partes pulidas justo en los bordes del mismo cuenco, como si hubieran sido hechas por el hombre.


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