Pablo Neruda – Tus Manos

         Escuchar: “Tus manos” por Laura Canoura
   
           Cuando tus manos salen,
          amor, hacia las mías,
             ¿qué me traen volando?
            ¿por qué se detuvieron
    en mi boca, de pronto,
por qué las reconozco
como si entonces, antes,
las hubiera tocado,
como si antes de ser
hubieran recorrido
mi frente, mi cintura?
Su suavidad venía
volando sobre el tiempo,
sobre el mar, sobre el humo,
sobre la primavera,
y cuando tú pusiste
tus manos en mi pecho,
reconocí estas alas
de paloma dorada,
reconocí esa greda
y ese color de trigo.
Los años de mi vida
yo caminé buscándolas,
subí las escaleras,
crucé los arrecifes,
me llevaron los trenes
las aguas me trajeron,
y en la piel de las uvas
me pareció tocarte.
La madera de pronto
me trajo tu contacto,
la almendra me anunciaba
tu suavidad secreta,
hasta que se cerraron
tus manos en mi pecho
y allí como dos alas
terminaron su viaje.


Pablo Neruda
Ricardo Eliezer Neftalí Reyes Basoalto nace en Parral el 12 de julio de 1904. Hijo de don José del Carmen Reyes, de ojos azules muy lindos, dicen, socarrón, la misma risa de Pablo, agricultor de viñedos, trabajador de los diques de Talcahuano y ferroviario en Temuco. La madre, doña Rosa Neftalí Basoalto Opazo, de quien el niño hereda el nombre, era profesora en Parral. Se casa de treinta y ocho años y muere de treinta y nueve, consumida por la tuberculosis, al mes de nacer el hijo, como destinada a cumplir su misión y morir.
“Cuando nací mi madre se moría”;   “Madre, he llegado tarde para besarte / para que con tus manos me bendigas”, dirá el niño en sus primeros poemas, buscando la imagen de la madre que sólo conoce a través de una vieja fotografía encontrada en un baúl de los Mason, sus vecinos de Temuco. “Era una señora vestida de negro, delgada y pensativa. Me han dicho que escribía versos, pero nuncal los vi, sino aquel hermoso retrato”.
El padre quiere para su hijo una carrera dignísima para que se gane la vida. Que sea profesor. La poesía no cabe en su mundo. El muchacho cambia su nombre para poder publicar en diarios y revistas. Renuncia a la herencia de su madre, de Neftalí se va a “Pablo” porque le gusta el sonido y “Neruda”, tomado del poeta checo Jan Neruda.
Un día el muchacho de tierras adentro conoce el mar: “cuando  estuve por primera vez frente al océano quede sobrecogido. Allí entre dos grandes cerros (el Huilque y el Maule) se desarrollaba la furia del mar. No era sólo las inmensas olas nevadas que se levantaban a muchos metros de altura sobre nuestras cabezas, sino un estruendo de corazón colosal, la palpitación del universo”.
Desde entonces el mar es su obsesión. El grumete recoge las olas, la espuma, las costas, caracolas marinas, peces que van cayendo en el continente de su arca. Ya sus cuadernos están llenos de poemas que guarda celosamente su hermana Laura.
Y llega el momento de dejar la casa paterna con la cabeza “llena de libros, de sueños y de poemas que zumbaban como abejas…con el indispensable traje negro de poeta, delgadísimo y afilado como un cuchillo, entré en la tercera clase del tren nocturno que tardaba un día y una noche interminables en llegar a Santiago”. La mano del padre lo despide en la estación como empujándolo a un destino en el magisterio, mientras él se ve conquistando la capital literaria.
En Santiago, divide su vida entre el Pedagógico de la Universidad de Chile donde se nutre de la cultura, se relaciona con intelectuales, con poetas y semipoetas, y su otra vida, su otra realidad de muchacho provinciano pobre, de penurias y hambre. En una pensión de la calle Maruri, desde los crepúsculos hasta los amaneceres, comienza a estructurar su primer libro. Mira por el balcón “el cielo embanderado de verde y carmín, la desolación de los techos suburbanos amenazados por el incendio del cielo”.
En las noches se reúnen los poetas en largas conversaciones enredadas en versos hasta la madrugada. Del frío se defiende con una capa que ferrocarriles proveía a su padre, “de grueso paño gris. Yo la destiné a la poesía”. Implanta la moda y todos la usan. Los estudios se postergan y las horas son ocupadas escribiendo poemas en su pobre habitación. Se acerca a la Federación de Estudiantes; la capital le aporta amigos: Alberto Rojas Giménez, Romeo Murga, Tomás Lago, Orlando Oyarzún y tantos otros. El Pedagógico lo presenta a “Marisombra”, la sensual niña de la “boina fris”, inspiradora de parte del libro en que trabaja. Gana el Primer Premio del concurso de los Juegos Florares por su poema “Canción de la Fiesta”. Termina su libreo junto a poemas de intensa desolación ( “Farewell”, “El Castillo Maldito”, “Tengo Miedo”) hay otros de generosa actitud social con la confianza en la palabra poética como transformadora de la realidad. Se publica con el nombre de “Crepusculario” en 1923 cuando Pablo Neruda cuenta con apenas diecinueve años, pero ya el futuro capitán echa a andar las usinas de su barco. Siente que la costas de “Crepusculario” está quedando atrás y se columbran adelante “El Hondero Entusiasta”, los “Veinte Poemas de Amor”, “Tentativa del Hombre Infinito” y tantos otros…Pero eso forma parte de otra etapa.
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