Eduardo Falú – Tonada del viejo amor

        

   

…Grabé tu nombre y el mio en las arenas del mar, y un juramento que nunca me atrevería a jurar… El viento, como el olvido, la arenita se llevo, y ahora se ha vuelto arena, lo que juramos tu y yo…
No le prometas a nadie que nunca lo olvidarás porque el amor es eterno y nuestra vida… fugaz.
 
Y nunca te he de olvidar
en la arena me escribías
el viento lo fue borrando
y estoy más solo mirando el mar.
Qué lindo cuando una vez
bajo el sol del mediodía
se abrió tu boca en el beso
como un damasco lleno de miel.
Herida la de tu boca
que lastima sin dolor
no tengo miedo al invierno
con tu recuerdo lleno de sol.
Quisiera volverte a ver
sonreír junto a la espuma
tu pelo suelto en el viento
como un torrente de trigo y luz.
Yo se que no vuelve más
el verano en que me amabas
que es ancho y negro el olvido
y entra el otoño en el corazón.

                                                    Jaime Dávalos
Eduardo Falú y Jaime Dávalos

Eduardo Falú: Nació el 7 de julio de 1923 en El Galpón, provincia de Salta en la República Argentina. El Galpón es un pequeño pueblo, un antiguo lugar de carreteras hacia la provincia del Chaco, en el que Falú permaneció muy brevemente. Hijo de Juan Falú y Fada Falú, ambos sirios. 
“Mi padre – dice Falú- era bastante soñador. Nunca se enriqueció con su comercio. Andaba siempre con la Biblia, leía los versos en árabe, amaba la poesía. Aún percibo el olor de los lazos, cueros y quesos con que mi padre llenaba el carruaje donde viajábamos, resultado del trueque de las mercaderías rurales por productos regionales. Mi infancia – continúa en su relato – transcurre en el Departamento de Metán, allí tuve mi primer caballo, “El Potro”. Al negocio de almacén cayeron un día, para la venta, unas guitarras. Entre ellas y los serruchos que colgaban se estableció, en los días de algún breve temblor de tierra, una especie de vibradora y temblorosa sinfonía, muy curiosa, que, a lo mejor, me introdujo en el mundo de la música…”. 
Atraído por esa curiosa sinfonía, a los 11 años ya tenía entre sus manos una guitarra, propiedad de su hermano mayor, Alfredo. 
“La guitarra en esos tiempos – nos dice Falú – era cosa mal vista y una carta blanca para la farra. Con ella, conocí un mundo corajudo, un verdadero sainete costumbrista, y entreví mi destino guitarrero”.
Desde 1945 residió en Buenos Aires, donde falleció el 9 de agosto de 2013.

Fuente


Jaime Dávalos: Nacido en la ciudad de Salta del 29 de enero de 1921, hijo de Don Juan Carlos Dávalos y de Doña Celecia Elena.
Cursó estudios en su ciudad natal. Recorrió íntegramente su suelo patrio, de uno a otro confín, en contacto íntimo con la tierra y sus hombres, bebiendo en los caminos, en las ciudades y aldeas ese rico venero que habría de transformar en poema, canto o relato.
Ha reunido en varios libros su producción de escritor, entre los que citamos : “Rastro Seco” (poemas, Salta, 1944), “El Nombrador” (poemas y canciones. Bs. As., 1957. Dos ediciones) ; “Toro viene el río” (relatos, Bs As., 1959 ; y “Coplas y canciones” (Bs. As. 1959)
Con respecto a las coplas, que él ha escrito y ha recopilado con ávido afán, dice Dávalos : ” Desde México a nuestra Argentina, la copla bajó por sobre el geológico espinazo cordillerano del continente atando lenguas y corazones, fijando un alma y un idioma comunes, poniéndole palabras a nuestros desmesurados silencios planetarios, donde el hombre americano, síntesis de todas las razas, convive con su madre tierra, ama y trabaja atado a un solo destino : la unión definitiva de América”.
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