Vinicius de Moraes

        Se necesita un amigo

         

     No es necesario que sea hombre,

basta que sea humano,

basta que tenga sentimientos,

basta que tenga corazón.            

Se necesita que sepa hablar y callar,

sobre todo que sepa escuchar.


Tiene que gustar de la poesía,

de la madrugada, de los pájaros, del Sol,

de la Luna, del canto, de los vientos

y de las canciones de la brisa.


Debe tener amor, un gran amor por alguien,

o sentir entonces, la falta de no tener ese amor.

Debe amar al prójimo y respetar el dolor que

los peregrinos llevan consigo.

Debe guardar el secreto sin sacrificio.

Debe hablar siempre de frente y

no traicionar con mentiras o deslealtades.


No debe tener miedo de enfrentar nuestra mirada.

No es necesario que sea de primera mano,

ni es imprescindible que sea de segunda mano.

Puede haber sido engañado,

pues todos los amigos son engañados.

No es necesario que sea puro,

ni que sea totalmente impuro,

pero no debe ser vulgar.


Debe tener un ideal, y miedo de perderlo,

y en caso de no ser así,

debe sentir el gran vacío que esto deja.

Tiene que tener resonancias humanas,

su principal objetivo debe ser el del amigo.

Debe sentir pena por las personas tristes

y comprender el inmenso vacío de los solitarios.

Se busca un amigo para gustar

de los mismos gustos,

que se conmueva cuando es tratado de amigo.


Que sepa conversar de cosas simples,

de lloviznas y de grandes lluvias y

de los recuerdos de la infancia.

Se precisa un amigo para no enloquecer,

para contar lo que se vio de bello y

de triste durante el día, de los anhelos

y de las realizaciones, de los sueños y de la realidad.


Debe gustar de las calles desiertas,

de los charcos de agua y los caminos mojados,

del borde de la calle, del bosque después de la lluvia,

de acostarse en el pasto.

Se precisa un amigo que diga que vale la pena vivir,

no porque la vida es bella, sino porque estamos juntos.


Se necesita un amigo para dejar de llorar.

Para no vivir de cara al pasado,

en busca de memorias perdidas.

Que nos palmee los hombros,

sonriendo o llorando,

pero que nos llame amigo,

para tener la conciencia de que aún estamos vivos.


 Vinicius de Moraes
(Río de Janeiro, 1913-id., 1980) Cantautor y escritor brasileño. Su primer libro de poemas, inspirado en la Biblia, llevaba por título Forma e Exegese (1935). Sus siguientes publicaciones fueron Novos poemas (1938), Cinco elegias (1943), Libro de sonetos (1957). En 1954 escribió el drama Orfeu da Conceiçao, que inspiró la película de Marcel Camus Orfeo negro (1959). En 1955 apareció su Antología poética, y pocos años después alcanzó fama internacional a raíz de la letra de una canción musicada por el compositor Antonio Carlos Jobim: A garota de Ipanema, que se convirtió en uno de los temas emblemáticos de la bossa nova, estilo musical brasileño que se popularizó en los años sesenta. En 1968 escribió una obra de protesta social con el título de O mergulhador. Otros títulos suyos son Cordelia y el peregrino (1965) y El arca de Noé (1979).
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